LOS 12 MANDAMIENTOS
Los Doce Mandamientos constituyen un código de vida; son reglas del Camino de la Iniciación que pueden interpretarse de siete maneras diferentes.
La primera interpretación, la literal, es la más adecuada para quienes la recibieron.
Corresponde exactamente al punto de evolución alcanzado. Cada interpretación superior corresponde a un nivel más elevado en la espiral evolutiva.
Por lo tanto, una segunda interpretación, a la luz de las enseñanzas de Jesucristo, ilumina los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento con la nueva luz de dos nuevos Mandamientos: los Mandamientos del amor.
La primera interpretación busca elevar la conciencia de un pueblo aún no despierto espiritualmente.
La segunda, o interpretación de Cristo, eleva a esas mismas masas a la responsabilidad individual.
La tercera interpretación lleva a esas mismas personas, en mente y corazón, a la montaña, donde nos encontraremos no como individuos egocéntricos, sino como una pequeña parte integral de la sublime majestad del macrocosmos terrestre y celestial.
Nuestros corazones, en este conocimiento profundamente experimentado, rebosan de amor y gratitud hacia Dios, quien nos ha otorgado tal abundancia.
Entonces aspiramos a asumir parte de nuestra responsabilidad cósmica.
La cuarta interpretación de los Mandamientos solo puede percibirse, no expresarse con palabras.
Se dice que las tres interpretaciones más elevadas de las siete solo las comprende el Adepto más elevado. Jesucristo, de un nivel de iluminación tan inconmensurablemente alto, dijo que no vino a anular la ley, sino a cumplirla. Sin embargo, aún no podemos aspirar a cumplirla plenamente.
Las tres primeras de las siete interpretaciones son las únicas que podemos comprender o percibir en cierta medida.
Los Doce Mandamientos pueden correlacionarse con los doce signos del zodíaco.
También se relacionan con las virtudes de las doce piedras preciosas que los sacerdotes del tabernáculo de Judea llevaban en sus pectorales.
Estas piedras, dispuestas en grupos de tres, eran: sardia, topacio y carbunclo; esmeralda, zafiro y diamante; jacinto, ágata y amatista; berilo, ónix y jaspe.
Interpretadas esotéricamente, las piedras representan las siguientes virtudes: iluminación, amor y sabiduría; verdad, justicia y paz; equilibrio, humildad y fe; fuerza, alegría y victoria.
Estas virtudes también pueden considerarse palabras clave de los signos del zodíaco.
En Amoroso Servicio
Fraternidad Rosacruz de Mexico
Recopilado y traducido de diferentes Ediciones de la Revista Rayos de la Rosacruz en Amoroso Servicio.