LA BASE DE LA COOPERACION
Eliminar la causa raíz de una enfermedad (por ejemplo, el resentimiento) resultará en una mejor condición física. Pero estemos atentos.
A menudo es difícil abandonar viejos hábitos.
Un rasgo difícil tiene mil facetas, y justo cuando creemos haberlo dominado, surge un aspecto imprevisto, y probablemente completamente inesperado (en este caso, el resentimiento), difícil de reconocer al principio.
Cuanto más tiempo y esfuerzo dedicamos a nuestro desarrollo, más sutiles se vuelven estas facetas. ¿Seguimos enfermos? Quizás un poco, pero si persistimos lo suficiente, comenzaremos a sentir verdadero entusiasmo al ver que estamos en el camino correcto.
Hemos encontrado la clave del autodominio, la llave maestra para la buena salud y el desarrollo espiritual. Mientras tanto, ¿qué sucede en los planos internos?
Los poderes curativos están trabajando para mejorar la materia física, y la respuesta del paciente a este trabajo es equivalente a sus propios esfuerzos.
Vale la pena mencionar brevemente aquí el uso constructivo de nuestro subconsciente para erradicar hábitos indeseables.
Sin embargo, existen algunas dificultades al usar esta valiosa herramienta. Primero, necesitamos reconocer nuestros propios malos hábitos y luego desear eliminarlos.
La mayoría de nosotros estamos tan satisfechos con nuestra autoimagen que nos resistimos a aceptar que somos un conjunto de hábitos que podrían eliminarse con éxito.
Hábitos obvios, como sacar conclusiones precipitadas, criticar, o hábitos físicos, como fumar, a menudo se aceptan con indiferencia: "Bueno, solo tengo un vicio, así que...".
Se puede instruir al subconsciente para que elimine un hábito y obedecerá si la orden es sincera.
Sin embargo, se requiere paciencia. Un hábito arraigado puede tardar meses en erradicarse, pero podemos estar seguros de que el trabajo finalmente dará sus frutos.
Traducido por la Fraternidad Rosacruz de Mexico del número de enero de 1966 de la revista Rays de la Rose Cross, en amoroso Servicio.