PARABOLA DE ESTUDIO MES SOLAR DE CAPRICORNIO


CENTRO DE ESTUDIOS DE LA SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO

Parábola Bíblica para Capricornio

El Sembrador

"Les habló de muchas cosas en parábolas:

-Salió el sembrador a sembrar.

Al sembrar, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los pájaros y se los comieron.

Otros cayeron en terreno rocoso, donde apenas tenían tierra; como la tierra no era profunda, brotaron enseguida pero, cuando salió el sol, se abrasaron y, por falta de raíz, se secaron.

Otros cayeron entre zarzas; las zarzas crecieron y los ahogaron.

Otros cayeron en buena tierra y dieron grano:

Unos, ciento por uno; otros, sesenta; otros, treinta. ¡Quien tenga oídos, que oiga!".

Mateo 13:3-9

Cuatro tipos de CAIDAS observamos en este hermoso mensaje.

La semilla es la misma en todos los casos y la diferencia en el rendimiento depende enteramente del tipo de suelo donde es sembrada.

Una parte de la semilla cayó "en la vereda junto al camino", en un terreno tan duro que no podía hundirse en el suelo, de modo que las aves pudieron comerla sin que hubiera dado señal alguna de vida.

Hace referencia a personas insensibles, que como el sendero por el que ya han pisado muchos, así también ellas han rechazado tantas veces el camino (no a sido el momento) que al final sus corazones han quedado endurecidos.

También puede interpretarse a personas con la conciencia bloqueada por causa de ese goce a dar tributo a la personalidad en todas sus diferentes manifestaciones.

Así hay gente que cree que no necesita nada, que se sienten autosuficientes y se muestran indiferentes al desarrollo espiritual porque les parece una cosa de poco valor ridícula o inútil.

"En pedregales" quiere decir más bien en tierra poco profunda, extendida sobre la roca donde no había humedad ni nutrientes.

Así empezó a germinar, pero no pudo echar raíces, y el sol pronto quemó la pequeña planta.

Son una ilustración de personas que reciben superficialmente las Enseñanzas, comienzan muchas veces con mucho ímpetu y gradualmente al ver que no se beneficia la personalidad y se exalta, ahí queda el esfuerzo.

Dependen de sus emociones, sentimientos, conveniencia, pero no tienen convicciones profundas y sinceras en un adelanto espiritual, (hemos en otros domingos visto lo importante que es la Intención, ese deseo por comenzar un nuevo propósito a Ideales de Vida Superior.)

Por eso, al hallarse frente a diferentes problemas, oposición o a la persecución, vuelven al mundo, dejando atrás lo poco que han iniciado en su desarrollo, tratando de ser comprendidos y escuchados.

En el tercer caso, la semilla "cayó entre zarzas y espinos" y aunque la germinación fue perfecta y el crecimiento bueno, las espinas la oprimieron y se ahogaron de tal forma que no llevó fruto.

Cuando la semilla se sembró, el terreno parecía estar bastante limpio, pero allí estaban las semillas de los espinos que "nacieron juntamente en ella" (Lc 8:7).

Es una ilustración de las muchas cosas que tratan de desplazar a Cristo del lugar supremo que le corresponde y que ahogan este Ideal ya que la personalidad quiere y manipula el control de los diferentes vehículos.

Intereses, preocupaciones: personas ansiosas, nerviosas, siempre en tensión, constantemente preocupadas por las cosas de la vida:

¿Qué mas tendremos, que comeremos? ¿Qué beberemos?

¿con qué nos vestiremos? a donde mas iremos?

Su concentración esta en las riquezas buscando entretenimientos y efímeros placeres.

Notemos que Cristo-Jesús se refiere a ellas como "el engaño de las riquezas".

Lo que muestra la naturaleza engañosa de las riquezas, que siempre ofrecen satisfacer y nunca llegan a cumplir esa así llamada promesa.

El deseo de otras cosas: Gente inquieta, yendo siempre de un lado a otro, incapaces de permanecer mucho tiempo en un mismo sitio como para echar raíces, sin rumbo fijo, de una experiencia a otra.

Mientras que el sol seca rápidamente los tallos tempranos que surgieron en los pedregales, los espinos ahogan lentamente la espiga.

En el último caso encontró el terreno bien preparado, y no sólo germinó sino que creció y dio su fruto plenamente, bien que con diferencias de rendimiento:

"Y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno" (Mr 4:8).

Se trata de los pocos pero sinceros Estudiantes que comprenden que el Sacrificio es una virtud, con un corazón deseoso de conocer y hacer la voluntad de Dios en sus divinas leyes, siguiendo el Ideal, El Cristo (Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida", y en estas circunstancias, siempre produce fruto.

La Biblia es uno de los Libros de Misterios más grandes de todos los tiempos con Formulas Iniciáticas, para el desarrollo del ser humano.

Hay pocos que se den cuenta de sus insondables profundidades. Cristo dijo:

"Por más que miran, no ven; por más que oyen, no entienden" (Marcos 4:12).

En la más antigua simbología, la palabra "barco" se refería al alma, mientras que la palabra "mar" hacía referencia a las corrientes de deseos.

Se dice que Cristo-Jesús se sentó en una barca y enseñaba al pueblo en la orilla.

Esto significa que enseñaba a los de los planos internos y a los de los planos externos, puesto que Su misión era la de instruir, tanto a los encarnados como a los desencarnados.

Cuando Cristo terminó de exponer la Parábola del Sembrador, dijo: "Quien tenga oídos, que oiga".

El sembrador es el Maestro; las semillas son las verdades que va diseminando.

Los Estudiantes, Probacionistas y los Discípulos, que son la tierra, las reciben de acuerdo con su capacidad de comprensión y, de acuerdo con ella, hacen uso de las enseñanzas.

También dijo el Señor que algunos recibieron (y produjeron) treinta o, en otras palabras, sólo pudieron aceptar una interpretación literal.

Otros recibieron (y produjeron) sesenta y son los que alcanzaron significados más profundos.

El comprender que la Biblia es el libro de texto supremo de la vida, ha de ser uno de los primeros logros del verdadero discípulo cristiano.

Después añadió que hubo otros que recibieron (y produjeron) cien; esos son los Iniciados, que captaron las verdades en su totalidad.

Ellos son la buena tierra, en la cual caen las semillas, crecen y producen fruto.

Algunas semillas, sin embargo, caen sobre el camino y son devoradas por los pájaros, o sea, que son captadas por los emocionalmente inseguros y por eso no les pueden proporcionar fondeadero espiritual.

A todo discípulo se le aconseja que aprenda a contactar con su propio ser interior y, mediante la oración y la meditación, a despertar y a incrementar sus poderes.

Un aspirante capaz convierte ese centro (interno) en el punto focal desde el cual trabajar para atraer lo bueno, lo verdadero y lo hermoso.

Ha de tener cuidado, sin embargo, de no verse circunscrito por la estrechez de pensamiento o el fanatismo de la interpretación. El que no ha cultivado con persistencia y perseverancia, constantemente, ese centro, el más recóndito de sí mismo, se tendrá que enfrentar a la decepción y a la desilusión.

El entusiasmo inmaduro tiende a convertirse en amarga repulsión.

Cuando esto sucede, el neófito, no sólo abandona las cosas del espíritu, sino que obstruye el camino a otros. La bíblica advertencia de Lucas (9:62) lo ratifica: El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios".

De acuerdo con la parábola, en otra interpretación mas profunda, otras semillas cayeron entre rocas y murieron por falta de humedad.

Éste es el símbolo de la persona puramente mental, aquélla cuyo corazón aún no ha despertado.

La mente sola nunca podrá resolver los problemas de la vida, ni enseñar a otros cómo hacerlo, porque eso sólo se puede conseguir mediante el amor de un corazón espiritualizado.

Algunas de las semillas cayeron entre espinas y las espinas crecieron y las ahogaron.

Las espinas representan los bajos deseos. Desde los días de la antigua Atlántida, la mente humana ha estado más íntimamente unida a la naturaleza de deseos que al espíritu, en contra del plan divino.

Por eso, en una gran mayoría, la Humanidad se ha visto más motivada por el deseo que por la razón.

Esta motivación egoísta ha desembocado en la actual situación caótica del mundo: Las razas, las naciones y los individuos están tan desgarrados por la disensión y la confusión, que la Humanidad se aproxima a un estado general de pánico y desesperación.

Uno de los objetivos principales de las sucesivas vidas sobre la Tierra, es el de que el hombre libere su mente de los lazos de su naturaleza de deseos para que la primera se convierta en instrumento del espíritu. Ha de volver una y otra vez, hasta que haya aprendido la lección.

Las personas cuyas vidas están más motivadas por la razón que por el deseo son excepción y, entre ellas, las que se guían por un intelecto espiritualmente iluminado, extremadamente raras.

Por fin, parte de las semillas cayeron en buena tierra y fructificaron y produjeron el ciento por uno.

Esto se refiere a los pocos que han equilibrado el corazón y la mente, estado superior que es el ideal Crístico para toda la Humanidad.

Cuando un aspirante aprende a equilibrar esas dos fuerzas, es digno de recibir y diseminar los Misterios del Reino de Dios.