LA BOTANICA Y LA CIENCIA OCULTA


CENTRO DE ESTUDIOS

DE LA

SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO








La Ciencia Rosacruz relaciona de una manera sorprendente y maravillosa, todas las ciencias, encontrando en cada una de las modalidades científicas la expresión de la Ciencia Única y central, llamada Ciencia eterna o Ciencia del espíritu.

La ciencia Rosacruz busca ante todo llevar al estudiante de una manera gradual y progresiva al conocimiento de los magnos misterios que encierra nuestro YO.

De ese centro de conciencia que radica en lo más profundo de nuestro ser.

En el curso de sus investigaciones oculto-espiritualistas, el estudiante asiduo va encontrando en su camino, una serie de conocimientos extraordinarios que lo van colocando cada día en un centro ideal de conciencia, desde donde él puede ver el inmenso panorama de las múltiples variedades de formas, donde le alienta la Vida Una que a todo anima con su omnipotente energía.

El hombre vivé en medio de maravillas que él no acierta a comprender, debido a la falta de observación y concienzudo análisis.

Pero a medida que él se va interesando en conocerse a sí mismo, va también comprendiendo la estrecha relación que existe entre todos los seres de la naturaleza, ya sean minerales, vegetales o animales.

Muchas veces la humanidad va en busca de algo que, en la mayor parte de las veces tiene entre sus manos.

Debido a muchas causas, y entre ellas la principal, la falta absoluta de conocimiento de lo que es en sí la Vida Humana, se encuentra que hay en el cuerpo físico del hombre, algo anormal desequilibrio orgánico que la ciencia académica llama enfermedad .

Surge en nosotros, inmediatamente, el deseo de restablecer la armonía perdida.

Muchos son los sistemas de curación que vemos anunciados por todas partes.

Pero el hecho es que todos ellos están desorientados y sus resultados dejan mucho qué desear.

Qué debemos hacer entonces para curarnos de nuestras enfermedades?

Volvamos los ojos a la Madre Naturaleza, estudiémosla con amor, pongamos en ella todo nuestro interés y ella nos irá gradualmente revelando sus misterios, aliviándonos de esta manera de nuestras enfermedades y aflicciones.

Recordemos al Divino Paracelso, al Gran Rosacruz, a quien la ciencia académica considera como el padre de la química moderna.

Este sublime iniciado, puso su corazón a tono con la Naturaleza, la estudió con amor y ahincó y ella le reveló sus secretos; conociendo y utilizando el sistema de las leyes de Analogía, él vio y descubrió que en las plantas se encontraban todas las substancias que componen los cuerpos ya sean éstos minerales o animales.

La ley de las analogías es justamente la llave que el ocultista maneja.

Las relaciones estrechas e íntimas que existen entre los tres grandes reinos de la Naturaleza, nos llevan a conclusiones positivas sobre los misterios de la vida.

La ciencia ha llegado a establecer, como fundamento sólido de sus investigaciones, el hecho de que en todo cuerpo constituido, desde el más ínfimo de los seres y átom0s hasta el más elevado de los ser es organizados, se encuentran constituidos por materia, la parte más densa; energía, lo que anima la materia, y conciencia, la entidad que dirige los diversos fenómenos vitales.

El filósofo reconoce que en esta conclusión se halla ciertamente el fundamento de' una básica verdad, y dice que si en todo cuerpo constituido hay materia, energía y conciencia, es natural que cada uno de los tres reinos de la Naturaleza se halle caracterizado por la preponderancia de uno de estos tres estados de la naturaleza una.

Así, en los minerales, predomina el elemento materia densa; en los vegetales, la energía, y en los animales, la conciencia más o menos desarrollada, según su estado hasta llegar al hombre, animal de conciencia focal.

Pero es tan íntima la relación desde el punto de vista físico, que no es posible que el un reino pueda estar o existir completamente independiente de los otros.

De tal manera que en los hechos de la vida diaria vemos que la planta se alimenta del mineral, y los animales, incluso el hombre, se alimenta con plantas.

Por este sistema se podría probar que, evidentemente, no hay más que una sola substancia en diferentes estados.

Las plantas poseen, pues, la energía natural y vital, y es por esto que el hombre necesita alimentarse de ellas, y de ellas debe extraer su energía que necesita para su alimento y también para la curación de sus enfermedades y desequilibrios.

Ahora, siendo la enfermedad ausencia de energía en determinado órgano o parte del cuerpo, es lógico deducir que de las plantas debe obtener lo que le haga falta para lograr su restablecimiento.

La dificultad está, naturalmente, en saber qué planta especial se necesita a en cada caso particular. '

Pero esto nos lo resuelve la astrología científica, porque tenemos que reconocer con el Conde Wolney que la astrología es la base sólida de todas las ciencias, filosofías y religiones.

La astrología no es, como muchos creen, el medio de que se valen ciertos charlatanes, inconscientes de las leyes eternas, para explotar a las multitudes ignorantes.

La astrología es la ciencia de las ciencias, abriéndonos ella por sí sola campo a la comprensión (no es exagerado decirlo) de todos los conocimientos humanos.

Los antiguos sabios de Egipto, de Persia, de Caldea, de Grecia,' etc., etc., llegaron a ser grandes seres, porque llegaron a poseer a fondo esta magna ciencia.

La química moderna es hija de la alquimia de los antiguos, Y la alquimia científica o esotérica es hija de la astrología.

La medicina tuvo su origen en la química y en la alquimia.

Los más grandes médicos que en el mundo han existido conocieron la estrecha relación que existe entre todos los' elementos de la naturaleza, logrando por ·este medio encontrar la razón del equilibrio y desequilibrio de estas fuerzas actuantes que en el hombre llámanos: al desequilibrio, enfermedad y perdida de salud.

Todo esto, por las relaciones analógicas de las v1braciones electromagnéticas de los siete grandes cuerpos o Planetas que componen nuestro sistema solar.

Estas siete vibraciones cósmicas son las que dan las características diferenciales en los reinos de la naturaleza.

Y en el hombre esas siete fuerzas actúan directamente sobre él, creando lo que en Ciencia Oculta se llama los Siete Cuerpos que integran la constitución tanto física como espiritual del hombre; este ser de manifestaciones tan variadas y múltiples, que es el mayor misterio de la Creación.

Las plantas, intermediarias entre la más lenta vibración de seres llamados minerales, y la vibración más rápida y sutil de ese otro grupo de entidades llamados animales, forman, ciertamente, un equilibrio substancial en el trino aspecto de la vida manifestada.

Y así como en el hombre hay predominio de conciencia, en las plantas hay predominio de energía y en los minerales hay predominio de materia.

La materia es condensación de energía y la conciencia podemos considerarla como energía actuante.

Esto nos prueba de una manera clara y precisa que el reino superior debe nutrirse del inmediatamente inferior, en la escala de la vida.

Esto, naturalmente, por ley de vibración y analogía.

El ocultista considera, pues, un error el dar al cuerpo humano elementos de origen directamente mineral, que por su grado de vibración lenta no los hace aptos para ser utilizados con beneficio.

Y no hay laboratorios que en forma alguna puedan suplantar a la Naturaleza. Y si bien es verdad que en el cuerpo humano se hallan todos los elementos minerales,

ellos están en un grado de vibración tan sutil, que no es posible que a ese estado puedan pasar directamente de su condición sólida al de energía actuante, si previamente no han sufrido modificaciones en el laboratorio de las plantas.

Si bien es verdad que la ciencia médica actual logra hoy algunos resultados con la aplicación directa de los minera les al organismo humano, esos resultados no son del todo satisfactorios dándose infinidad de casos en que la aplicación de dichos medicamentos suelen causar más perjuicios que beneficios.

Un ejemplo de diaria frecuencia lo tenemos en la aplicación de mercurio para la curación de enfermedades de orden sifilítico, en que el beneficio obtenido en la mayor parte de los casos es muy relativo si lo hemos de juzgar por el perjuicio que el cuerpo humano recibe al producirse una lenta intoxicación, un debilitamiento de los tejidos en general, y sobre todo, el reblandecimiento del sistema óseo.

En cambio, si aplicamos el mercurio natural que las plantas nos suministran, se obtendrán siempre grandes beneficios y en ningún caso los perjuicios que el mercurio mineral o químico proporciona.

Por ejemplo n la flora colombiana tenemos como planta característica de las influencias del mercurio al gualanday, planta que las gentes sencillas aplican con excelente éxito.

En cambio, las clases más o menos acomodadas de la sociedad, por un orgullo característico, buscan siempre los anuncios pomposos de específicos que la mayor parte· de las veces están hechos con fórmulas misteriosas, alejadas de lo natural y que como resultado producen un agravamiento de la enfermedad, después de una ligera mejoría.

A las personas que estudian la virtud de las plantas se les suele dar el despreciativo título de yerbateros, y acaso fundamentados en esa misma despreciativa acepción, la enorme labor.

En el curso de nuestros estudios de botánica nos encontramos con fórmulas naturales, basadas en la virtud de ciertas plantas, y que sin embargo, los pseudo-científicos apellidan empíricas, pero que no por eso , dejan de dar resultados sorprendentes en la curación de las más rebeldes enfermedades que durante mucho tiempo resistieron a todos los tratamientos de la ciencia médica oficial.

La Ley de las Analogías es la llave que el Ocultista mane.:..

ja y que nos prueba de manera maravillosa la unidad de la_

Vida en sus múltiples manifestaciones.

La Ciencia es el fruto del esfuerzo que los hombres hacen en la búsqueda de la comprensión más o menos clara de los misterios que envuelven la existencia.

Entre las diferentes modalidades científicas, debemos considerar a la Medicina como la ciencia de más trascendental importancia práctica entre todas las ciencias.

Ya que todas las aspiraciones humanas convergen o buscan una sola finalidad:

el hacer que esa Humanidad que lucha y gime bajo el peso , de las circunstancias activas que modelan su destino, logre un equilibrio esencial, a fin de hacer más estable y más armónica la manifestación de la Vida.

Y es justamente a la Medicina a la que directamente corresponde el estudiar y descubrir las leyes que puedan producir un justo equilibrio entre los elementos constituidos, para que los cuerpos humanos puedan cumplir de una manera armónica el fin para el cual fueron creados.

Ya que el conjunto humano deposita una fe sin reservas en una ciencia que debe representar el conocimiento más elevado que pueda existir sobre las leyes que rigen la estabilidad, el equilibrio de las formas, debe esa ciencia respaldar esa confianza colectiva por una actividad y un amor sin limites hacia las verdades trascendentales de que ella debe ser depositaria para ser servidora fiel de tan elevados fines.

La experiencia diaria nos prueba que no existen realmente esos apóstoles, esos samaritanos caritativos que se sacrifiquen por tan elevado ideal.

El Materialismo que nos envuelve, ha hecho que los médicos de nuestras modernas Escuelas Oficiales, no vean en la constitución humana más que máquinas ambulantes que ellos, a decir verdad, no han podido comprender.

Corresponde esa hermosa labor a las Escuelas Espiritual, las cuales, fundamentadas en un conocimiento mas sutil de las manifestaciones de la Vida, nos prueban que la forma no es más que la condensación de fuerzas más activas que no está ciertamente al alcance de nuestros sentidos físicos.

Todo enfermo lo es más en el mundo de la mente que en el de la forma densa del cuerpo físico; de ahí que la Psicoterapia logre esplendorosos resultados donde la ciencia, medica materialista ha fracasado.

Todo en la Naturaleza esta constituido por tres grandes potencias o fuerzas más o menos activas, según el plano donde a actúan.

Los cuerpos densos como materia-forma, son condensación de energía; la energía en su estado sutil es la potencia activa que los anima, y la concien­cia es el agente modelador de las actividades y transformaciones.

De tal suerte que, para lograr un justo equilibro en la forma física, deben hallarse en perfecta armonía esos tres grandes principios.

De ahí que "mente sana en cuerpo sano" es el ideal que debemos perseguir.

Para lograr, por lo tanto. el equilibrio, debemos poner especial atención al mediador o sea a la Energía.

Esta energía, como lo decíamos anteriormente, la extraen los animales, incluso el hombre, de las plantas, es así el mejor trabajo de los éteres inferiores del cuerpo vital.

De ahí que la botánica sea evidentemente la base fundamental de la verdadera Medicina Científica.

Toda enfermedad se debe: en primer lugar, a la' debilidad orgánica del cuerpo, es decir, a la falta de Energía; y en segundo lugar, al exceso o defecto de alguna de las substancias que componen el cuerpo humano.

En la buena asimilación y eliminación está el equilibrio armónico que produce salud.

En los climas fríos, por ejemplo, el mayor de los defectos en las actividades orgánicas está en la falta de eliminación de las substancias tóxicas que al quedarse dentro del organismo causan intoxicaciones y desórdenes más o menos graves.

De ahí vienen las obstrucciones y recargos orgánicos conocidos con el nombre de Arterioesclerosis, Artritismo, etc., etc.

El ácido úrico, substancia venenosa, es un residuo de las funciones vitales, que al no ser eliminado se va depositando en los tejidos causando una gran cantidad de sufrimientos.

La concreción de los cuerpos se debe precisamente al enfriamiento, o sea a la Luna, y la radiación y expansión de los mismos, al Fuego, que astrológicamente está representado en las energías de Marte.

Relacionando, pues, la Botánica con la Astrología, nos encontramos con plantas consideradas como inútiles, justamente, por desconocer las virtudes que encierran.

Todos los filósofos y científicos han llegado a la conclusión lógica y necesaria de que únicamente existe en la naturaleza una sola sustancia a la cual la ciencia ha dado ·el nombre de éter.

Este éter primordial y único es el creador, modelador y transformador de todo lo que existe.

Los científicos creen que este éter es uniforme en su naturaleza; en cambio, los ocultistas saben que este éter no es homogéneo, sino que está compuesto de cuatro modalidades diferentes, llamadas: éter químico, éter de vida, éter luminoso y éter reflector; estos cuatro éteres en sus combinaciones han llegado a formar todos los cuerpos constituidos de la naturaleza.

De estas cuatro potencias surgen los ochenta y tantos elementos que la química ha logrado catalogar.

La medicina hermética se fundamenta en el conocimiento y análisis de esas cuatro fuerzas, y la forma en que ellas entran en la composición de los cuerpos.

Para los hermetistas, la medicina se reduce a conocer la manera como estas fuerzas obran en cada uno de los cuerpos organizados.

De allí que Paracelso, conociendo esta ley, aplicara sabiamente las sustancias convenientes en cada caso, tomadas directamente del alquímico laboratorio de la naturaleza.

Las plantas encierran en sí estos cuatro elementos, y el arte está en conocer la potencia predominante en cada una de ellas; así como el diagnóstico exacto se fundamenta en la misma ley, saber cuál o cuáles son los elementos predominantes en el organismo del paciente, y se puede decir que con estas dos orientaciones bien definidas, el asunto de salud en cada caso particular queda resuelto.

Para poder llegar a una conclusión exacta, el hermetista se vale de la astrología y por ella puede comprobar cuáles son las energías electromagnéticas que obran en cada organismo

buscando su exceso o su defecto, para encontrar por este medio las tendencias orgánicas y el equilibrio que reina entre ellas.

Siendo las enfermedades debidas al exceso o defecto de uno o más de estos éteres, es relativamente fácil para el hermetista llegar a conclusiones exactas por la ley de correlaciones y analogías.

Indudablemente .en un porvenir no lejano la ciencia oculta se habrá abierto campo en la conciencia de la humanidad, y la medicina llegará a ser una ciencia positiva que con sólida y definida orientación pueda resolver todos los problema que se le presenten.

A medida que corren los tiempos, todas las ciencias logran algún progreso definido.

En cambio, la medicina parece que · retrograda día por día, tanto como se aleja de la ley natural.

Entre más aparatos se ponen al uso de dicha ciencia, los profesionales pierden la sensibilidad psíquica que los relaciona con sus pacientes, por medio de la cual realmente se pueden descubrir las anomalías' mentales, físicas y psíquicas de los. enfermos.

Lo que suele llamarse el ojo clínico pierde día por día su poder debido a la falta de uso.

Los médicos del pasado habían desarrollado tal capacidad de observación y de penetracion, que bastaba ver al enfermo para darse inmediatamente cuenta de su estado y de la enfermedad que le aquejaba.

Con una lógica no igualada, Paracelso declaró que no había sino una sola causa para todas las enfermedades, y dos motivos: la causa única, debilidad, y los únicos motivos, el exceso o el defecto de una o de algunas de las sustancias químicas que componen el organismo físico.

La única dificultad para el médico estaría en saber, en cada caso particular, qué sustancia o sustancias hacen falta o sobran, ya para dar la sustancia en referencia o para eliminar lo sobrante.

Un estudio profundo de las ciencias naturales y sobre todo de la ciencia oculta, lleva al hombre gradualmente al conocimiento real de lo que es en sí la vida.

La medicina hermética, que está fundamentada en la ley de correlación y de analogías, admitiendo como único la ley de vibraciones en todos los planos de la naturaleza, lleva gradual y progresivamente al estudiante a la comprensión delos grandes misterios de la vida.

Dedicado amorosamente para todos aquellos que en su diaria tarea amorosamente sirven a la humanidad doliente y enferma.

En Amoroso Servicio

El Centro de Estudios de la Sabiduría Occidental Mexico