LA REVOLUCION DE LOS PENSAMIENTOS RELIGIOSOS


CENTRO DE ESTUDIOS DE LA

SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO


LECCIÓN MENSUAL PARA LOS ESTUDIANTES

Por la Sra. de Max Heindel

Febrero 1 de 1936


LA REVOLUCIÓN EN PENSAMIENTOS RELIGIOSOS


En un mundo cambiante de hoy hay un levantamiento constante, un cambio de pensamientos parecido a la arena movediza en las costas del poderoso mar.

El pensamiento humano es maleable a los cambios tanto en el mundo visible como en el invisible; y la mayor parte de los hombres tienen pocos dominios sobre los pensamientos.

El hombre es mentalmente aún un niño, y su cuerpo mental es solamente una nube tenue.

El nacimiento del hombre en el mundo físico es un evento cuádruple, como nos dice Max Heindel; él es dotado primero de un cuerpo físico; entonces durante los siete años primero ha de construir un cuerpo vital; en el segundo período de siete años construye el cuerpo del deseo que es completamente formado a la edad de catorce años, cuando la naturaleza animal es muy indisciplinable, lo que se nota en un niño entrado en la pubertad.

Son indisciplinados sus deseos y las facultades mentales no pueden refrenar estos deseos; él es todavía un niño mentalmente, aunque tiene cuerpo de hombre hecho, y gobernar al niño es con demasiada frecuencia un problema difícil.

Entre las edades de 14 y 21 años, empieza él a construir la cuarta capa, el cuerpo mental, que es todavía tenue. Siendo este el último vehículo adquirido, es aún en la condición mineral, por esto tiene el hombre que trabajar con materia muerta en la construcción de la mente; esta materia recogiese a cada renacimiento en un cuerpo físico.

La mente es un instrumento necesario para enseñar al ego a dominar los deseos. El animal es guiado enteramente por el instinto, más el hombre, un ser presente, está desarrollando lentamente su cuerpo mental que en algún tiempo lo será de ayuda más importante que en estado presente en que no ha llegado a ser un cuerpo.

Cuando el hombre llegue al estado de evolución en que comprenda que no debiera responder enteramente a los deseos y emociones y que la mente debiera aprender a ser maestro, este tenue cuerpo mental empezará a tomar forma.

Al presente el hombre está en el umbral de un período mundial en que debe ir con la terrorífica marcha adelante del sistema educativo. Los éteres que envuelven la tierra están llenos de un nuevo elemento vibrante que responde al signo eléctrico y mental de Acuario; esta vibración de una nueva era penetra todo, de manera que se esfuerza la humanidad a coger cada oportunidad de perfeccionarse mentalmente.

Por ser el cuerpo mental, como antes dicho, una pequeña nube. No están gobernados siempre los pensamientos del hombre, y están propensos a salir por una tangente, cogiendo nuevas ideas, ahora por un impulso desenfrenado esforzándolas a otros, ahora tan impulsivamente dejándolas para adoptar una nueva idea.

La mente popular siempre busca nuevas ideas originadas en general, de un solo individuo aclamado y amado por la multitud.

Esta popularidad usualmente dura poco, y el jefe es quitado del pedestal y cubierto pronto bajo un alud de censura, y la mente popular busca otro ídolo.

Vemos que la mejor parte de los hombres no piensa por sí, y sin saberlo, se dejan llevar constantemente acá y acullá, dirigido su pensamiento por una mente más fuerte.

Tenemos un ejemplo en el caso del rapto y asesinato del pequeño niño Lindberg.

El pensamiento popular demanda la pena de muerte para un hombre juzgado por evidencia circunstancial. Hace dos mil años que las masas populares siguieron a unos crueles sacerdotes envidiosos que desearon eliminar un poderoso rival, y repetían el grito, “Crucifícale”, sin comprender su parte en el horrible homicidio.

Actualmente la mente popular está al punto de sacrificar al Gobernador humano de Nueva Jersey, por motivo de su posición compasiva y su esfuerzo de probar al hombre Hauptmann culpable o inocente. Según la evidencia podrá ser inocente, y cada persona que sintiera odio y venganza contra este hombre, fuera responsable a las leyes de Dios, y él o ella formaren una deuda que registraren contra su alma los Señores del Destino.

Siendo la mayor parte de los hombres bajo la influencia y dominio de la mente popular, como hemos dicho, hay otro grupo de individuos más fácil a influir; personas inclinadas a la religión, cuyo anhelo anímico a dirigido el pensamiento o la solución del enigma y el por qué de la vida terrestre; ¿de dónde venimos? ¿Y que será la existencia futura?

En este grupo de buscadores de la verdad, hallamos la misma condición de inquietud. Se escribe mucho en los periódicos y revistas del inquieto pueblo andante, los miles sin empleo que erran por el país.

Unos buscan empleo sinceramente; pero un gran número que han recibido limosnas, no están tan ansiosos de hallar trabajo como en años pasados, prefieren vagar, solo existir, vivir al gasto público pagado por el pobre dueño de la casa, así que podrán vivir sin trabajar los vagabundos.

En el campo de los buscadores de la verdad se encuentra la misma condición.

En el mundo de hoy hay una multitud de buscadores de la verdad, que van de una cosa a otra en busca del pábulo del espíritu, como los otros que desean mantenerse sin pagar al que les alimenta.

Así es que vemos a este buscador de verdad que va de un guía espiritual a otro, para oír un discurso tras otro, solicitando el alimento espiritual sin ofrecer ayuda ninguna al guía que le a dado su pan espiritual.

Ha leído de la evolución del hombre y conoce las leyes espirituales, le han dicho instructores y autores de los libros que ha leído, que habrá de pagar lo que reciba según una ley natural, tanto en el plano físico como espiritual; llegado el tiempo de saldo de cuentas, y este hombre tendrá que pagar cada maravedí que haya recibido con la intención de recibir algo por nada, y será obligado a pagar la deuda.

Las Leyes de Dios son justas. “No os engañéis: Dios no puede ser burlado; que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. (Gálatas 6, 7.)

Se nos enseña que estamos en el Sendero de la Evolución y que debemos progresar y desarrollarnos para poder ir con el progreso general y la evolución de la vida terrestre.

Si impedimos constantemente este desarrollo en reino vegetal, en cierta clase de planta, con el tiempo matamos el germen de la semilla y la planta muere.

Esta Ley rige tanto al animal como al hombre, especialmente en la ola de vida más elevada, el hombre, porque se ha dado el germen de la mente, que únicamente puede crecer y desarrollarse con el adelanto del espíritu.

Si queda en una condición de inactividad mental, tomando el alimento intelectual, sin digerirlo, llega un tiempo en que se niegue a recibir más la mente.

Esto parecido al aparato digestivo cuando sigue llenándolo una persona, de un exceso de alimentos, más que el debilitado estómago puede digerir, resulta una revolución en el cuerpo, que se llama enfermedad.

Tal revolución que es lo contrario a la evolución, existe entre los estudiantes buscadores de la verdad, no importa que trabajen con una orden oculta o con las iglesias. Hallamos entre ellos esta revolución que destruye el método de pensar, la crítica desfavorable que se encuentra entre aquellos quienes verdaderamente anhelan lo sublime.

Unido uno de éstos vagabundos metafísicos con un grupo armonioso que trabaja para cooperar y ayudarse, en breve tiempo, por criticar a los directores, inspira el espíritu revolucionario.

Debido al estado interior inarmónico, esta persona inconscientemente siembra la discordia entre otras, sin saber que reinaba el amor y la armonía antes de su entrada en el grupo.

Infortunadamente este individuo es el primero que se declara contra las reuniones en grupos, y dirá en todas partes que riñan lo miembros.

Como esta condición existe en su naturaleza, por consiguiente él cree que la halla en todas partes; pues, para poder vivir en armonía con nuestro alrededor, antes debemos sembrar la armonía, y para ser amados hemos de ser amables.

Si este cambio mundial que enuncia el signo humano de Acuario ha de ser un período en que vivifique el espíritu Universal y se descubra y brille la verdad del espíritu, el hombre debe estar alerta a sus responsabilidades; desarrollar dentro de sí el amor universal para toda la humanidad; dejar de juzgar al prójimo.

Si siente despertar en el alma una nueva religión, esta inquietud interior no debe expresarse por un espíritu de revolución. Él no debe juzgar la religión del prójimo ni su modo de vivir, pues ¿Quién sea tan sabio que podrá juzgar los actos de otro?

Pero este espíritu recién despertado, que penetra aún los éteres de la tierra, podrá producir un espíritu revolucionario en el pecho de algunas personas, que serían propensas a dictar los principios y medio de otras, como hizo el Sacerdocio en el primer periodo de la religión cristiana, hacerse dictadores de las vidas de otros hombres.

O si pudiéramos aprender la lección de amor en las enseñanzas del maestro sublime, el humilde Cristo, que nos dio el ejemplo de amor y nos dejó su fórmula en el Sermón del Monte. Max Heindel da mucha importancia a la necesidad de este amor en su poema “Cristo o Credo” de que la siguiente es última estrofa:

"Sólo necesita saber una cosa el mundo,

Hay un bálsamo único para el color humano;

Una senda sola conduce al cielo.-

La senda de la simpatía humana y del amor"


The Rosicruciam Fellowship Oceanside, California, U.S.A.

En Amoroso Servicio

El Centro de Estudios de la Sabiduría Occidental Mexico