PARABOLA DE ESTUDIO DEL MES SOLAR DE CANCER


CENTRO DE ESTUDIOS DE LA

SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO

Parábola Bíblica para Cáncer

El Hijo Pródigo (Lucas 15:11-32)

De acuerdo con la astrología esotérica, todas las almas reencarnantes pasan por las puertas de Cáncer.

En las aguas de Cáncer se forman los gérmenes de vida que animan a cada individuo de los reinos mineral, vegetal, animal y humano.

Este impulso vital eleva progresivamente al mineral hacia el vegetal, al vegetal hacia el animal, al animal hacia el hombre y al hombre hacia el ángel, ya que toda evolución está bajo la supervisión de la Jerarquía.

La parábola del Hijo Pródigo se refiere a Cáncer. Es una historia sobre la evolución. Nos presenta dos hermanos, uno mayor, que jamás abandonó la casa paterna y otro más joven, que se va a un país lejano. Al primero le dice el padre:

"Todo lo que tengo es tuyo".

Este hermano representa la naturaleza superior del hombre, que está siempre sintonizada con todo lo que es bueno, noble, hermoso, puro y verdadero.

El otro hermano abandona la casa paterna y malgasta su sustancia en una vida de desenfreno, terminando por disputar las bellotas a los cerdos que cuidaba.

Éste representa la naturaleza inferior del hombre que sucumbe a las tentaciones sensuales y a los hechizos del mundo.

Como es de universal aplicación, esta parábola se encuentra en toda enseñanza espiritual dada en el mundo.

Fue ya una importante enseñanza en los Misterios del antiguo Egipto. En el simbolismo de la Logia Azul masónica se da otra versión levemente diferente.

En ella el candidato, pobre, desnudo y ciego tras haber malgastado inútilmente su sustancia, eleva sus ojos hacia la casa del Padre y comienza su viaje hacia el este en busca de la luz.

Allí está sentado el excelso Maestro que, cuando el candidato se ha acreditado digno de ello, le instruye para que alcance también la maestría.

La Humanidad, en general, está representando el papel del Hijo Pródigo, pues la raza humana ha dado la espalda a la verdadera luz y, en su persecución de objetivos materiales, vive literalmente en la cáscara de la existencia.

Ello ha dado nacimiento al miedo, el caos, la incertidumbre, los conflictos y las revueltas sociales que llenan hoy la tierra.

Y que aumentarán hasta que la Humanidad comience a desandar el camino y se dirija hacia la luz que brilla en el este.

Cuando el Hijo Pródigo regresó, el Padre le hizo "un gran recibimiento". El hijo dijo: "He pecado y ya no soy digno de llamarme hijo tuyo. Trátame como a uno de tus sirvientes".

Pero el Padre lo recibió con un fuerte abrazo, lo vistió con el mejor traje y puso en su dedo un anillo de oro.

La mayor tranquilidad para el hombre, en medio del caos de la vida, se la da la certeza de que nunca carecerá del amoroso cuidado y protección de su Padre.

"El acoso de los cielos" le seguirá siempre.

En palabras del salmista:

"Si asciendo a los cielos,

allí estás Tú; si hago mi lecho en la tumba,

allí te encuentras" (Salmos 139-8).

Ningún hombre puede endurecerse tanto en el crimen o envilecerse de tal modo que no pueda contar con el amoroso recibimiento del Padre cuando eleve sus ojos y empiece su andadura hacia el este.

El pródigo regenerado se habrá vestido con la ropa de la nueva vida y se le darán el anillo de oro y amor y protección.

La proximidad del Padre ha sido magníficamente expresada por Elizabeth Barret Browning:

Y yo sonreí para agradecer a la grandeza de Dios que fluye en torno a nuestra imperfección

Y a nuestro desasosiego, Su descanso.

Las dos naturalezas del Hijo Pródigo han sido bien descritas por Emerson:

"Sólo lo finito trabajó y sufrió; lo infinito se desperezó en un sonriente reposo".

Y San Pablo ilustraba el sendero que saca al hombre de la irrealidad con la siguiente afirmación: "

Las cosas que se ven son temporales pero las que no se ven son eternas".


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