LA FE

LA FE



En el transcurso de nuestras vidas, un tema que ha merecido nuestra atención por ser de gran importancia, es realmente el de la FE, acerca del que por cierto hemos recibido abundante información que ha merecido nuestro mayor respeto y consideración, por tratarse de autoridades en la materia.


En tal sentido es oportuno señalar en primer lugar a nuestro Señor y Maestro Cristo Jesús, puesto que a las hermanas y hermanos a quienes curaba o sanaba de sus dolencias de manera invariable les decía:


“Tu FE te ha sanado, pero vete y no peques más, para que no te suceda algo peor”.


Sabias palabras por cierto que hoy tienen tanta vigencia como el día en que El las pronunciaba.


Y decimos esto, ya que el principio de Curación de la Fraternidad Rosacruz se basa precisamente en este hecho, ya que nos dice que el hombre se enferma porque quebranta o viola las Leyes de la Naturaleza por eso el cuerpo físico sufre, por lo que la auténtica Curación reside en el hecho de reconocer que nosotros mismos somos los causantes de nuestros infortunios, lo que sumado al firme propósito de no volver a incurrir en los viejos errores consistentes en los múltiples excesos de toda índole que se cometen en la vida y comenzar a respetar las sagradas Leyes de Dios, solo así será posible que restauremos nuestra salud y por cierto también mediante la valiosa ayuda de los Auxiliares Invisibles que nos ayudan a curarnos.


Más, para que ello sea posible debemos considerar dos factores, primero estar total y absolutamente convencidos de que ese sistema y sus recomendaciones encierran la pura verdad y segundo, tener FE de que es factible lograr ese propósito, por cierto que qué no son fáciles de alcanzar esos objetivos, pero de ninguna manera son imposibles de lograr.


Ahora bien, a continuación por lo que consideramos ser de suprema importancia por el enorme valor que encierra, vamos a transcribir parte de una Carta Mensual al Estudiante que fue publicada muchos años atrás, pero nos da la sensación de que hubiera sido escrita hoy, por la similitud de las condiciones que imperan en estos momentos en el mundo.


Deseamos fervientemente que la disfruten por su maravilloso contenido y les sea posible poner en práctica tales principios en vuestras vidas.

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Se nos ha dicho que una ardiente FE es un ancla para el espíritu, pero la FE no es una aceptación pasiva de lo actual, sino una actitud creadora hacia lo posible.


Paracelso nos decía que la FE es un estado de consciencia en la cual el Dios que está dentro del hombre emerge en la auto-consciencia en unidad con Dios. Nos decía que “la Fe es potencia” siendo alcanzada en grados crecientes de madurez. Hace cosas en el mundo.


Marcha a la cabeza del ejército del progreso. Es hallada en la vida más refinada, en el gobierno más libre, en la filosofía más profunda, en la más noble poesía, así como en la más pura humanidad.


Es importante señalar que cada vez que una persona, desanimada por problemas personales, renuncia a la FE en la democracia y en la universalidad, algo perece en el corazón del ideal de la Hermandad Universal de la Nueva Era.


Cada vez que una persona renuncia a la FE en Dios o en la clase de vida que vivió Cristo Jesús, algo vacila en el corazón de la vida espiritual del hombre.


Por eso es que debemos seguir el ejemplo de los Hermanos Mayores y tener FE solo en lo mejor, así los ayudamos en su gran tarea de transmutar lo negativo en positivo.


Pero alguien puede preguntar: ¿Cómo puedo yo tener Fe en las amorosas posibilidades de la vida humana cuando uno mira a su alrededor y observa el tremendo mal que hay en el mundo y el resonante triunfo que obtiene?


Podemos estar de acuerdo en que hay considerable mal en el mundo, pero cuanto mayor mal exista, más FE en lo bueno es necesaria.


Cuanto más destructividad hay a nuestro alrededor, más podemos pensar y actuar constructivamente. Cuántas más dictaduras obtengan triunfos, más ciudadanos demócratas deben renovar su fe en la democracia.


Cuanto más inarmonía haya en nuestras vidas diarias, más grandes deben ser nuestros esfuerzos por conservar la armonía. Cuántos más Judas Iscariotes aparezcan, más se debe acrecentar nuestra FE en la vida de Cristo. Cuanto más egoísmo veamos.


Más nos debemos esforzar en llevar adelante la vida impersonal y la hermandad universal.


Hay grandes cosas en el mundo en las que podemos depositar nuestra FE: Como por ejemplo, ideas que ennoblezcan la vida, recursos que le dan poder, significados que la dignifican, causas de las que dependen su destino y sobre todo de modo especial, Cristo el ejemplar de los más saludables principios de vida alguna vez revelados al hombre.


Estamos muy propensos a tener fe en trivialidades, más al ser propiamente orientadas, pueden traernos la victoria que vence al mundo y a nosotros mismos. La Fe es virtualmente, el más potente liberador de energía personal en nuestra existencia.


También como dijo Cristo Jesús: “Si tuviereis Fe como un grano de mostaza, diríais a este monte: pásate de aquí allá y se pasará”.


Es decir, la FE es un movedor de montañas. Destila poder.


Como dijo un sabio: Hay muchas personas para hacer lo posible: puede usted contratarlas a un precio.


Los premios son para aquellos que hacen lo imposible. Si una cosa se puede hacer, la experiencia y la destreza la pueden hacer: si una cosa no se puede hacer, SOLO LA FE LA PUEDE HACER.


Dirijamos en forma adecuada nuestra FE y cultivemos esta virtud, para que nuestras vidas puedan ser más ricas y más útiles. Cultivemos una Fe más completa en Dios, nuestro Creador en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestra existencia y en uno al otro, como Espíritus unidos en el gran Cuerpo de Dios.


La nuestra no es una Fe ciega, ya que tenemos un conocimiento de las Leyes Universales de Dios: una posesión inapreciable. Que podamos ser dignos administradores del maravilloso conocimiento que hemos recibido.


Fraternidad Rosacruz - Sede Internacional


En Amoroso Servicio


El Centro de Estudios de la Sabiduría Occidental Mexico