LAS EMOCIONES

Y LA SALUD


CENTRO DE ESTUDIOS

DE LA SABIDURÍA OCCIDENTAL MEXICO


Los médicos de hoy ya no dudan de la influencia significativa de los estados emocionales en nuestra salud. También conocen el poder curativo del optimismo y esperan una cura.


La ciencia médica reconoce que el miedo, la preocupación y la ira comprometen la digestión, interfieren con los procesos metabólicos y de excreción. Finalmente, cambian el organismo en su conjunto.


Todo esto, sin embargo, representa solo una parte de la compleja estructura de nuestras emociones.


Cuando aprendamos a controlarlos y a construir las bases de la armonía interior, el equilibrio y la estabilidad que aseguren la calma ante las crisis, muchos de nuestros problemas físicos desaparecerán.


Los estudios médicos han demostrado durante muchos años que cuando estamos sujetos a estrés, nuestras glándulas suprarrenales, nuestro sistema de alarma, se activan para lidiar con ellas.


Cuando se prolongan, las tensiones provocan la aparición de enfermedades.


La tensión se define como "cualquier agente que perturbe el equilibrio fisiológico" o "cualquier tipo de agente agresor, externo o interno, capaz de estimular la reacción de alarma". Los ejemplos clásicos son el frío y el calor excesivos, las infecciones, el odio, la envidia, el rencor, etc.


En esta teoría, en la que la tensión se considera la causa básica de todas las enfermedades, las causas más comunes como bacterias, virus, dieta, clima, herencia, alteraciones cardiovasculares, etc., siempre están relacionadas con la falta de adaptación del cuerpo físico a estas. tensiones.


Las penas por no adaptarse son la enfermedad y la infelicidad.


Necesitamos ser lo suficientemente inteligentes como para mantener la calma a pesar de las provocaciones y no permitir que las emociones ejerzan sus actividades adversas al cuerpo físico.


Una úlcera digestiva se puede clasificar como una "enfermedad emocional".


No es el tipo de comida, pero la condición emocional de la persona es la que provoca problemas intestinales, mala absorción de nutrientes y formación de sustancias tóxicas.


Así, se puede concluir que las reacciones del hombre a las experiencias de la vida diaria son las causas básicas de los desequilibrios físicos, emocionales y mentales. Con esto también está de acuerdo la filosofía oculta.


Estas emociones también son dañinas para el funcionamiento del cuerpo de deseos, el vehículo que nos impulsa a la acción.


Así, desde un punto de vista físico y oculto, el control emocional es necesario para la buena salud, ya que el estudioso de lo oculto sabe que, al dejarse gobernar por sus pasiones o simplemente por placer, por la Ley de Consecuencia, tiene alguna enfermedad en esta existencia o en otro futuro.


También sabes que cualquier emoción negativa, desde el miedo (que genera inactividad) hasta la furia (que genera mucha actividad), ambas con contenido nocivo, esta emoción negativa ejercerá un efecto destructivo en todos tus vehículos, especialmente en el físico.


Por otro lado, los psiquiatras creen que reprimir las emociones puede resultar en un aumento de las tensiones y enfermedades generales.


Otros creen que las llamadas "curas milagrosas" han ocurrido y pueden ocurrir, desde el cáncer y la artritis hasta la rinitis alérgica, cuando el odio y el resentimiento persistentes son reemplazados por amor o tolerancia.


Nuestro cuerpo de deseos, vehículo de la emoción y el sentimiento, nos impulsa a actuar.


Sin sentimiento seremos incapaces de actuar y sin acción seremos incapaces de evolucionar. En consecuencia, las emociones son importantes y necesarias para nosotros.


Desde el punto de vista más amplio del ocultista, el hombre es esencialmente un espíritu que posee, además de los cuerpos físico (denso) y vital (etérico), una mente, así como un cuerpo de deseos compuesto de materia de deseo y emoción.


El objetivo final de las diversas vidas del hombre en la Tierra, en la existencia física, es obtener el control total de su personalidad o cuerpos inferiores para que el Espíritu interno exprese sus poderes de manera equilibrada.


Esto ocurre al aprender a obedecer las leyes espirituales que gobiernan el universo.


A medida que aprendamos a vivir de acuerdo con estas leyes, habrá menos estrés en nuestro cuerpo. Para reducir la acción de las tensiones, es de gran importancia dominar el cuerpo de deseos.


En los hombres sanos, las corrientes que componen este vehículo ovoide, al que llamamos cuerpo de deseos, fluyen continuamente hacia afuera, en líneas curvas, desde el hígado hasta todos los puntos de la periferia del ovoide.


Vuelven al hígado a través de varios vórtices. Esta continua corriente de movimiento de la materia de los deseos incita al Ego a cualquier tipo de acción.


Esto nos obliga a buscar la complacencia de los sentidos y si dejamos que esta sensación nos gobierne por completo, seremos inducidos a comer, beber, bailar, pelear, etc.


Finalmente, a cometer excesos con gran gasto de energía, con peligro para la salud física y para desarrollo espiritual. Sin embargo, las emociones como la preocupación y el miedo ralentizan el movimiento, lo que provoca una inactividad parcial del ego.


La sustancia del cuerpo de deseos es muy sensible a las vibraciones y cada partícula de él está en incesante movimiento. Es capaz de los sentimientos y emociones más intensos y su energía impulsa la sangre con diferente velocidad, según la intensidad de las emociones.


Muestra todos los colores y tonos del plano físico y algunos que son indescriptibles en el lenguaje terrenal. Cambia el contorno y los colores de acuerdo con la naturaleza de los pensamientos y sentimientos de un individuo.


Cuando ocurre la ira, por ejemplo, un clarividente puede ver ondas rojas irregulares en el aura del individuo; la sangre y el cuerpo físico se ven afectados negativamente. Cuando se produce el miedo, el aura se vuelve gris y el cuerpo de deseos tiende a volverse estático.


En estas condiciones tensas hay un desequilibrio de emociones que resulta en el impedimento del flujo solar a través del bazo y daño al cuerpo físico.


También la alegría intensa puede traer agotamiento al cuerpo físico a través de una expresión emocional excesiva.


En el cuerpo de deseos hay varios vórtices, o centros de los sentidos, que en la mayoría de las personas son simples remolinos. Estos centros latentes se pueden despertar y desarrollar y esta es una parte específica del trabajo que realiza la vida espiritual.


Aquellos que se esfuerzan por vivir una vida pura y desinteresada, utilizando sus facultades mentales y emocionales de manera positiva y constructiva para su desarrollo, rotan estos centros en el sentido de las agujas del reloj y con un brillo progresivamente mayor.


A partir de entonces, las emociones son controladas por el Ego y la tensión de las experiencias de la vida se vuelve cada vez menos intensa. El aspirante aprende a reaccionar tranquila e impersonalmente a todos los estímulos externos.


Comienza a buscar los senderos pacíficos y silenciosos de la vida, cultivando el equilibrio necesario para la salud física y el progreso espiritual sin los cuales no podemos avanzar en el camino.


(1) Traducido y adaptado de: "Emotions and Health" de Diana Dupre, publicado en "Rays from the Rose Cross" en agosto de 1971