EL ETER Y SU USO FUTURO

EL ÉTER Y SU USO FUTURO

CARTA MENSUAL DEL ESTUDIANTE

1 de Junio 1928

Por Mrs.Max Heindel


Nos ha dicho un amigo en una carta que cuando se concentraba con nosotros para la curación a las seis y media de la tarde, cuando visualizaba el Emblema en el Templo del Centro General, él se sentía rodeado por una poderosa vibración, comparable para expresarlo con sus mismas palabras, a las olas del mar rodeando a un nadador, pero una vez pasó a Probacionista, no volvió a verse perturbado con aquellas corrientes contrarias.

Esta carta derivó nuestra atención hacia un asunto que Max Heindel ha tocado en sus diferentes escritos.

Parecerá al decir la palabra “ha tocado” que indica falta de fe o convicción, pero debemos tener presente que Max Heindel nos dice en el Concepto Rosacruz del Cosmos, que sus escritos no constituyen la última palabra de la materia de la vida y del ser, que en la medida que el hombre progresa en conocimiento y poder, un grandioso panorama de la verdad se abre ante él.

En esta lección nosotros deseamos tocar una parte determinada, particular, de la enseñanza contenida en el Concepto Rosacruz del Cosmos, es decir, el Mundo Etérico, y sus muchas maravillas. Este asunto es tan vasto y tan intrincado, que nosotros no podemos más que penetrar en su superficie.

En el Concepto Rosacruz del Cosmos, encontramos el diagrama número 2, el cual detalla los siete Mundos compuestos de diferentes estados de materia. Max Heindel nos hace observar que no consideremos estos mundos como si se hallasen colocados unos encima de otros, sino como elementos compuestos de materia de distintos grados de vibración y de sutil composición, interpenetrándose unos a otros. (1)

Estos mundos no están separados por distancias lejanas, están precisamente rodeándonos y rodeándose, interpenetrando al Mundo Denso de materia física en la que nos movemos, y al mismo tiempo le rodean de idéntico modo, que el aura rodea al hombre.

Este mundo material, es el mundo de los efectos, donde toda la substancia física de los cuatro reinos es decir, mineral, vegetal, animal y humano, está en un estado de desarrollo y de evolución.

Según la opinión de una gran mayoría de la humanidad, este mundo físico lo incluye todo. El ocultista sin embargo, es quien puede ver el panorama de la vida por medio de su vista espiritual evolucionada, y observa a su alrededor una vida adicional provista de forma e irradiando luz de colores variados.

Como hemos dicho más arriba, hay siete mundos o planos en la Naturaleza. Todos ellos se hallan divididos en siete regiones.

El Mundo Físico (incluyendo la Región Etérica), el Mundo del Deseo, y el Mundo del Pensamiento, constituyen el campo evolucionante del hombre durante el Período Terrestre.

En esta lección nosotros estamos circunscritos al más inferior de ellos o sea al Mundo Físico, el cual se divide también en dos regiones llamadas Química y Etérica.

La Región Etérica es de vital importancia para el hombre, y debe atraer su máximo interés.

Aunque la materia etérica no es sensible a simple vista para el hombre común, sin embargo, pertenece al plano físico y está considerada como substancia física.

El éter rodea a la Tierra, y es el medio por el cual los tres reinos superiores, el vegetal, animal y humano reciben su vitalidad. También es el medio de ingreso del espíritu despertador.

El Ego, cuando vuelve a la vida terrestre dispuesto para construir otro cuerpo físico, es ayudado de los Ángeles Registradores para fabricar previamente un molde etérico, que ha de accionar como molde para el nuevo cuerpo físico, al ser colocado en la matriz de la madre.

Entonces la madre se convierte en el agente que elabora la parte física en la forma etérica.

Los átomos se hallan construidos de modo que están rodeados e interpenetrados por el éter, cuyo elemento en todo momento actúa como una protección para ellos. En este éter se bañan y nadan.

Cuando los deseos del hombre los han llevado a la consunción, el cuerpo etérico extrae del Sol, la vitalidad necesaria para revivificarlos.

Esta fuerza solar es inhalada dentro del organismo, por medio del bazo.

En el cuerpo físico, se están produciendo cambios constantemente, estos átomos piden renovación constante, y el cuerpo de deseos está cambiando en su rápida rotación, pero los átomos que componen los dos éteres inferiores del cuerpo vital, permanecen en una posición estacionaria, pero sin embargo se mueven o vibran como una pulsación, y siempre están enviando sus fuerzas son su influencia protectora a través de todo el cuerpo físico.

Los átomos prismáticos etéreos de estos éteres inferiores permanecen en el mismo lugar desde el nacimiento a la muerte del cuerpo físico.

Todo esto es igualmente cierto, con respecto a los éteres planetarios de la Tierra, las plantas y los animales.

El éter que rodea a la Tierra y al hombre se halla también dentro de él. También está dividido en cuatro estados diferentes o cualidades. El éter químico que es el más denso, puede verse como la azulada bruma que circunda a las montañas.

Especialmente es así, en el momento de la salida y puesta del Sol, cuando las fuerzas de la Tierra son más fuertes.

Este éter químico es el agente por medio del cual los elementos nutritivos del alimento son asimilados para formar la figura física.

Este trabajo se realiza mediante la dirección de espíritus de la naturaleza. Ellos están directamente encargados de edificar las formas minerales de las tres corrientes de vida, que como hemos dicho, son, las plantas, los animales, y el hombre. El éter químico posee dos polos.

El polo positivo se dirige particularmente a formar y a conservar la forma, mientras que las fuerzas que actúan obedeciendo al polo negativo, regulan el proceso de eliminación. Este éter es el purificador.

Podemos compararlo con el lampista cuando limpia y preserva las cañerías de las casas, moderno medio que obedece a los sistemas de higiene y aseo adoptados actualmente. Los dos éteres inferiores como ya dejamos dicho, que son el éter químico, y el de vida, permanecen con la materia o sea la forma perecedera.

Puede vérselos rodear las hojas caídas y los vegetales separados del suelo que los da vida y así en todos los tres reinos superiores hasta que la descomposición ha destrozado los átomos físicos y entonces vuelven a su origen o sea la oleada de vida mineral.

Las fuerzas del éter de vida que trabajan por los dos polos del mismo, positivo y negativo, son los factores determinantes en la perpetuación de la especie.

Las fuerzas que usan el polo positivo del éter de vida operan en el molde que es colocado en la matriz de la madre por los ángeles.

El sexo se determina con anterioridad a esta colocación. Si aquel molde está construido con átomos etéricos positivos, atrae por sí mismo átomos físicos de naturaleza negativa, con lo cual el resultado será una forma femenina, y viceversa si el molde etéreo está formado por átomos negativos, la forma física será masculina.

También debe tenerse en cuenta que son las fuerzas del polo negativo del éter de vida, las que facilitan al padre la producción de semen.

Los hombres científicos se han esforzado durante siglos para regular o determinar el sexo del ser procreado.

Hasta el día han conseguido controlar hasta un grado limitado el sexo de algunas de las oleadas de vida inferiores.

El sexo del animal ha sido también determinado en cierto grado, pero no importa, cuantas veces la ciencia ha supuesto que había encontrado el secreto que buscaba, se ha visto defraudada en sus pretensiones después de unas cuantas pruebas.

Es posible hasta cierto punto trabajar con las oleadas de vida regidas por un espíritu grueso, pero el hombre es un destino.

Lleva su destino escrito en el diminuto átomo simiente, del cual los Ángeles Registradores extraen núcleos para la formación del molde etérico.

Este molde es hecho esencialmente para adaptarlo a cada Ego, cuando se halla dispuesto para renacer, una vez que el Ego ha hecho ya su elección de sexo durante su permanencia en la región del Pensamiento Abstracto.

Por lo tanto, la ciencia si quiere controlar el sexo de un ser humano tiene que ser omnisciente y todo poderoso, pues tendría que empezar este control en la vidas anteriores al actual cuerpo del Ego.

El tercer éter es el éter de luz, y las fuerzas que operan a través de él dan calor y color a la sangre y regulan la circulación de la misma. Su manifestación se opera por medio del sentido del olfato, oído, vista, gusto y tacto.

Este éter de vida es la avenida de ingreso del colorido, no tan sólo en la sangre del hombre, sino también en la del animal, plantas y flores.

El éter reflector es el depósito de todos los acontecimientos sucedidos en el reino de la Naturaleza y en el hombre. Todo cuanto sucede y pasa, produce una impresión sobre él y su recuerdo queda grabado para siempre en su éter.

Por él, el cerebro del hombre recibe las impresiones, y además es la vía de las fuerzas que actúan directamente sobre la memoria tanto en el hombre como en la Naturaleza.

La ciencia ha conocido muy poco acerca de estos éteres hasta hace muy pocos años. Los hombres científicos se han esforzado para solucionar el problema de la transmisión de la luz.

Estaban convencidos que había un espacio inter-estelar sin aire, y que un algo naturalmente de no haber aire debía transmitir la luz.

Supusieron que debía existir algún medio desconocido por ellos y lo nombraron éter. Fue Marconi quien probó a la ciencia que este elemento desconocido, podía usarse en la comunicación por radio, lo cual les dio alguna guía, o indicio.

Esto fue el principio de un nuevo y maravilloso descubrimiento, por el que gradualmente el éter se va conociendo por el hombre.

Este medio grandioso, desconocido e invisible por el que la luz se transmite se está usando por los científicos y el día llegará, el cual no está lejano, en el que las fuerzas etéreas serán dominadas y tal energía empezará a utilizarse en lugar de la fuerza y el calor que ahora tomamos de otros elementos.

El aeroplano del día, tosco y ruidoso, se convertirá en un aparato actuado por esta fuerza transmisora de luz, que el hombre extraerá del éter.

En la proporción que el hombre atrae los dos éteres superiores, el de vida y el reflector, hacia su propio cuerpo por medio de una recta manera de vivir, y por ella se hace más espiritual, viene más familiar con las leyes de Dios, que son leyes espirituales, y entonces él será capaz de atraer condiciones de vida por medio de la regularización de las fuerzas etéricas las cuales revolucionarán al mundo.

Al igual que los Atlantes tuvieron que desarrollar pulmones con objeto de poder respirar sobre la cargada y enrarecida atmósfera en la que habían vivido, así el hombre del día debe desarrollar un cuerpo compuesto de los dos éteres superiores, el Psuchicón de Pablo, el Monte Dorado del Desposorio, o el Cuerpo Alma, el cual le proporcionará su elevación sobre la enrarecida atmósfera actual y volar por el éter.

Lindbergh es un símbolo de la edad futura aviadora. El ha realizado con éxito lo que otros habían fracasado en su realización. En lo futuro se manifestarán muchos Lindberghs.

En ninguna otra parte los éteres son más densos que aquí en el Sur de California, donde el Sol es tan extremadamente brillante. El Templo de Curación que tenemos construido aquí en la Residencia General de la Fraternidad Rosacruz, está bañado por los dos éteres superiores. Han sido atraídas mediante oración y meditaciones altruistas.

La escritora de esta carta mencionó al principio, que un estudiante al concentrarse para la curación en nuestro emblema de este Templo, atraía hacia sí un mar de estos éteres superiores.

Lo mismo pueden ser atraídos por cualquiera que se halle en consonancia con ellos, y llevarán curación a los enfermos y paz y armonía a los desgraciados e infelices.

El hombre es una radio humana, y todo lo que necesita es sobreponerse a su estado actual y alcanzar las vibraciones de Cristo, que siempre están dispuestas a responder a los impulsos etéricos del hombre, si él puede alcanzar nota tan elevada.

(1)Acuérdese del ejemplo de la esponja dentro del vaso de cristal, que Max Heindel en el Concepto Rosacruz del Cosmos, expone como ejemplo (N. del E.)


SER CARITATIVOS CON TODOS LOS SERES


No somos individuos, sino partes de un todo. El mal de otros nos perjudica.

El bien de los demás beneficia. Todos los seres son sólo formas en que se manifiesta lo Cósmico. Nuestro egoísmo es tan absurdo como si el estómago, viendo enferma a la boca y pudiéndola curar, la abandona a sus propias fuerzas.


En Amoroso Servicio

El Centro de Estudios de la Sabiduría Occidental Mexico