MES SOLAR

DE

GEMINIS



CENTRO DE ESTUDIOS DE LA SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO



Mes Solar de Géminis

Puede oír el himno del signo de Géminis interpretado por Violetta Kundert Ranevsky

del libro "Songs of Light" de la "Rosicrucian Fellowship".

Himno de Géminis

MEDITACIÓN PARA EL MES SOLAR DE GÉMINIS

En Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

Las radiaciones que vienen a nosotros en este mes, mientras que el sol pasa por el signo zodiacal de Géminis, nos inspiran, nos animan a esperar y escuchar la verdad de Dios que llena el Universo entero para que le conozcamos y reconozcamos, y comprendamos a Él, así que al fin lleguemos a ser perfectos aún como él es perfecto.

Que tengamos abiertas las ventanas del Espíritu y la Mente, que ninguna duda, ni temor, ni ansia, ni preocupación ofuscante nos deslumbre la Verdad que nos hará libres de toda condición adversa.

Las claves de meditación para éste mes solar son: La Razón, la Adaptabilidad, Conformidad y Proporción, para que establezcamos y mantengamos aquel equilibrio mental que nos permita desarrollar el poder de la lógica y adaptarnos a las siempre fluctuantes condiciones y balancear los ingresos y los egresos de nuestra energía vital.

Antes, como está escrito; Cosas que ojo no vio, ni oreja oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para aquellos que le aman. I Corintios 2:9

Cuando el Sol transita por el Signo de Géminis, la constelación imprime una doble influencia en el cuerpo del templo humano. Rige todas las dualidades del Cuerpo: pulmones, hombros, bazos y manos en particular.

También contiene el arquetipo cósmico del andrógino perfecto, donde los potenciales masculino y femenino están en equilibrio. Este es el logro de los Iniciados en los Grandes Misterios de Cristo (las Iniciaciones Mayores).

Esta adquisición produce inmunidad ante la enfermedad y el paso del tiempo. Y dado que su conciencia es ininterrumpida, ya sea en la carne o no, nunca experimentan la muerte como la concebimos, ya que su conciencia está centrada en la inmortalidad ininterrumpidamente.

The Rosicrucian Fellowship

Departamento Curativo


MEDITACIÓN ESPIRITUAL DE GÉMINIS

(Del libro "Interpretación de la Biblia para la Nueva Era" de Corinne Heline)


Este es el signo de Géminis. En el plano material, esto significa dualidad; en el plano espiritual, polaridad.

Los Antiguos asignaron a Géminis dos estrellas brillantes: Castor y Pollux.

Enseñaron que Mercurio, regente de Géminis, otorga inmortalidad a estas dos estrellas en días alternos, lo que sugiere sutilmente la naturaleza dual del signo.

Bajo la influencia de Géminis, el hombre oscila fácilmente de una forma u otra: de lo material a lo espiritual, de lo personal a lo impersonal.

La nota clave de Géminis es la versatilidad .

Sus nativos se caracterizan por la capacidad de hacer bien muchas cosas.

Los nativos de Géminis a menudo se dedican a escribir y hablar sobre asuntos espirituales y, a veces, se convierten en sanadores espirituales.

Géminis es un signo mental y la mente puede conducir hacia la oscuridad o hacia la luz.

San Pablo entendió bien esto cuando hizo del punto central de sus enseñanzas el ideal de que “Cristo sea formado en nosotros”.

Hasta que la mente no se Cristifica, está llena de grandes peligros.

Para citar nuevamente a San Pablo: "La mente carnal es antagónica a Dios".

El antiguo jeroglífico de Géminis era la figura de un sumo sacerdote en un trono.

Dos esfinges, una blanca y otra negra, se arrodillaron a sus pies, otro símbolo que representa la dualidad del signo de Géminis.

De acuerdo con la naturaleza de Géminis, quienes están predominantemente bajo su influencia a menudo enfrentan la necesidad de elegir una o dos cosas o caminos; de ahí que sea esencial para ellos cultivar sus poderes de discriminación, poderes enfatizados en Virgo, también gobernado por Mercurio, como especialmente importantes.

Deben cultivar la estabilidad y la determinación porque son fácilmente influenciables.

El nativo de Géminis necesita mucho tiempo para concentrarse y meditar bajo la frase "Quédense quietos y reconozcan que yo soy Dios".

Rafael es el embajador arcangélico de Mercurio en la Tierra, el guardián y director de todos los movimientos curativos del mundo.

Rafael también gobierna las enseñanzas más elevadas del Templo, siendo la más importante el poder curativo de la mente.

Este principio ha encontrado una amplia aceptación y práctica en estos tiempos modernos.

Una hermosa leyenda dice que, al final de cada día, el Arcángel recoge todas las oraciones de ayuda y curación que han venido de la Tierra y las coloca ante el Trono de Dios donde, en tierna bendición, se transforman en un glorioso arreglo de Flores aromaticas.

Esta leyenda recibió una hermosa expresión de Longfellow en las siguientes líneas:

Y reunió las oraciones donde estaba,

Que se convirtió en flores en tus manos

En guirnaldas de rojo y púrpura;

Y bajo el gran arco del portal,

Por las calles de la Ciudad Inmortal,

La fragancia que emanaba de ellos se difundió.

El mismo pensamiento se aplica a Rafael, el Arcángel de la Curación, quien, debido a su proximidad a nuestra raza, ha sido llamado "el amigo del hombre".

Rafael, el embajador de Mercurio, ejemplifica en su propio ser los Señores de Mercurio que ahora se encuentran desempeñando un papel increíblemente activo en el trabajo de iniciación de la humanidad.

Él gobierna los Misterios, el trabajo inicial de la raza humana durante la parte restante del Período Terrestre.

Los Mensajeros de Mercurio sirven a todos aquellos que aspiran a la Iniciación y, según Max Heindel, siempre recibirán más ayuda a medida que pase el tiempo.

Mucha gente sensible está sintiendo su presencia, ya que los Mercurianos pertenecen a nuestra ola de vida que originalmente tenía su hogar en el Sol.

Sin embargo, son mucho más avanzados que la humanidad terrestre y Rafael es su prototipo ante el Trono de Dios.


El Sendero de Santidad a través de Géminis

Cuando el sol asciende a lo más alto del cielo, en junio, transita por el signo de Géminis, la constelación que imprime en el cuerpo-templo humano una doble influencia.

Gobierna todas las dualidades del cuerpo: Pulmones, hombros, brazos y manos en particular. Contiene también el arquetipo cósmico del perfecto andrógino, en el que las potencialidades masculina y femenina están en equilibrio.

Esta es la consecución de los Iniciados en los Grandes Misterios de Cristo. Esa adquisición produce la inmunidad ante la enfermedad y el paso del tiempo.

Y, como su conciencia no se interrumpe, estén o no en la carne, no experimentan nunca la muerte, tal como nosotros la concebimos, ya que su conciencia está centrada en la inmortalidad ininterrumpidamente.

La oleada de vida arcangélica ha alcanzado un estatus en el que puede funcionar en cuerpos perfectamente polarizados.

Ello no es posible para los ángeles menos evolucionados ni para la Humanidad. Es, sin embargo, posible para miembros de aquellos reinos el descender de su elevado estado a formas inferiores de expresión.

La Caída de los Ángeles se recoge en la Biblia con relación a la Guerra en los Cielos, cuando Lucifer y sus seguidores fueron expulsados de su plano.

La Caída del hombre tuvo lugar, según el Génesis, cuando Adán y Eva (la Humanidad infantil) perdieron el Jardín del Edén. La Redención de ambas caídas exigió unos poderes más elevados de los que ambas oleadas de vida poseían.

Tenían que proceder del nivel arcangélico. Y vinieron: Cristo, el más evolucionado de los arcángeles, se convirtió en el maestro y redentor de ambos, los ángeles caídos y la humanidad. Esta es una de las más profundas verdades asociadas con el misterio de Cristo.

El arquetipo del andrógino perfecto fue proyectado por la Jerarquía de Géminis a su signo opuesto, Sagitario. La Jerarquía de Sagitario (Señores de la Mente) imparte esta iluminadora enseñanza a los más avanzados pioneros de la Tierra.

Tras la venida de Cristo, el desarrollo posterior de la mente humana pasó, de estar a cargo de Escorpio, a estarlo de Sagitario. Considerando las maravillas de la mente, sus poderes creadores y su capacidad de rodear la Tierra en un instante y contemplar la vastedad del espacio cósmico - aunque, de momento, sólo una fracción de ella está en actividad - podemos tener un lejano vislumbre de la trascendente gloria de la Jerarquía de Sagitario, cuyo vehículo más denso, el correspondiente a nuestro cuerpo físico, está compuesto de materia mental.

Ello indica también los sublimes poderes que esperan al hombre cuando alcance tal desarrollo.

Para un alma que ha despertado, la meta suprema en el desarrollo de la mente es su cristificación.

Esta consecución es, sin embargo, patrimonio de muy pocos. La mayor parte están aún empapados en el materialismo de la mente concreta, que generalmente se enfoca en propósitos mundanos y en intereses pertenecientes al excluyente yo.

En tanto que tales asuntos sean los que llamen la atención del hombre, habrá una carencia de percepción espiritual y una escasa constatación de las realidades pertenecientes a los mundos internos y a la mente universal.

Ni habrá ninguna continuidad de conciencia; en todo caso, algunas veces tan sólo, temor ante las experiencias enfrentadas en el mundo espiritual durante los intervalos entre vidas.

El resultado de una conciencia tan sumamente aislada de las realidades espirituales es el materialismo, que condiciona al mundo de hoy.

Éste, sin embargo, no es sino una fase temporal en el desarrollo de la Humanidad. Como se está derramando más luz añadida sobre el sendero de los que luchan por la santidad, la comprobación de las realidades espirituales que subyacen a todas las manifestaciones físicas y temporales, se hará cada vez más clara y más fuerte.

El insistente esfuerzo de tales aspirantes por hacerse dignos de hollar el Sendero de la Santidad atraerá cada vez más luz.

Mientras el Sol transita por el signo de Géminis, la luz de Cristo se difunde en una aura esférica alrededor de la tierra, que capacita a los Iniciados en el Sendero de Santidad para alcanzar la presencia de poderosos seres, conocidos como Serafines, cuya grandeza y poder sobrepasan cualquier descripción.

Bajo su sublime ministerio se imparten enseñanzas relativas al misterio de la polaridad, con las que se aprende que la interacción armoniosa entre las energías masculinas y femeninas, (los elementos positivos y negativos de la naturaleza), constituye la fuerza motriz de todo, desde el átomo hasta el planeta.

Los alquimistas medievales se referían a esta perfecta unión, esta polaridad, como la combinación del fuego y el agua. Esta unión está vívidamente simbolizada en Jaquin y Boaz, las dos columnas de todo templo masónico, y es el tema del glorioso canto iniciático de Salomón.

Es a la polaridad a la que Salomón se refiere al decir: "Mi amado es mío y Yo soy suya; él se nutre entre los lirios".

Cuando un iluminado sigue el Sendero de la Santidad que conduce a esta exaltada esfera, se le permite estudiar las maravillas del cuerpo andrógino, la forma que el cuerpo humano adoptará en una futura etapa de su desarrollo. Como se ha dicho, la Jerarquía de Géminis, o sean, los Serafines, proyecta sobre la Tierra ese glorioso arquetipo cósmico. Y, cuando la humanidad esté preparada para recibirlo, sus fuerzas descenderán, transportadas hasta el hombre por la Jerarquía de Sagitario.

Cuando el hombre conoce las maravillas de ese arquetipo cósmico y los milagros del cuerpo de Sagitario, construido enteramente de materia mental, empieza a comprender algo del exaltado destino que le espera. Con profunda reverencia y gran humildad entona en su interior la nota clave bíblica de Géminis:

"Está tranquilo y sabe que Yo soy Dios".


Parábola bíblica para Géminis

El hombre rico y Lázaro

Se ha dicho que Géminis, los Gemelos, es el signo de los opuestos: Positivo y negativo, alto y bajo, blanco y negro. Bajo la influencia de esta Jerarquía, la Humanidad conoce el sendero de la luz y el sendero de las sombras, como hicieron Lázaro y el hombre rico en la parábola bíblica.

El hombre rico tenía grandes posesiones terrenales, mientras que Lázaro era un mendigo que vivía en la miseria. Ambos simbolizan los dos polos de la riqueza y la pobreza, el "tiene" y el "no tiene", una clasificación que ha sido la causa de innumerables guerras a lo largo de la historia.

El hombre opulento de la parábola vestía de rico lino y púrpura real.

Todos los días se dedicaba a divertirse y distraerse, mientras que Lázaro, en su extremada miseria, acudía cada día a mendigar las migajas de su mesa.

Idénticas situaciones existen en el mundo hoy en día. Pero tales iniquidades no pueden durar, puesto que vivimos en un mundo regido por la ley moral.

El ajuste de cuentas, sin embargo, requiere mayor tiempo del que comprende una sola encarnación terrestre. Esto es lo que enseña la parábola, que revela el modo de operar de la ley, tanto en los planos externos como en los internos.

Lázaro y el hombre rico murieron. El primero fue transportado a los cielos mientras que el segundo se encontró en el purgatorio para sufrir por su ocio, su improductividad y la pérdida de tanto tiempo.

Esta justicia retributiva no es, sin embargo, de naturaleza vengativa.

El hombre cosecha lo que ha sembrado.

Aunque Lázaro vivió en la pobreza, las semillas que él sembró produjeron una rica cosecha en comparación con la producida por el que falló a la hora de hacer un uso correcto de sus riquezas y aprovechar la ocasión que se le dio, de prestar un servicio a alguien menos afortunado que él.

El modo de operar de la ley es simplemente correctivo.

Recogiendo la cosecha de su propia siembra el hombre adquiere comprensión y compasión y se da cuenta de que es uno con toda la humanidad.

La parábola enseña también que la naturaleza de la experiencia del hombre tras la muerte está determinada por su vida sobre la tierra.

Cuando el hombre rico sintió sed, vio el estado de felicidad de Lázaro en el seno del Padre Abraham y suplicó a éste que permitiera a Lázaro darle un trago de agua para acallar su terrible necesidad.

A ello Abraham replicó:

"Entre nosotros y vosotros existe un gran abismo"

Esa barrera está formada por una vibración.

Si una persona del purgatorio pudiese elevar su conciencia al plano celeste, no continuaría confinado en el plano inferior del mundo astral.

La parábola muestra aún otra enseñanza. El conjunto de las experiencias humanas está constituido principalmente por las emociones de placer y de dolor.

Fiona McLeod, una exquisita escritora británica, dice que, así como en el paraíso no hay lágrimas, hay en cierto jardín un gran estanque gris, cuyas aguas se renuevan constantemente con las lágrimas de dolor, sufrimiento y remordimiento vertidas en la tierra. Si uno, sin embargo, se arrodilla y baña sus ojos en esas aguas, quedará salvo.

Desde ese momento sus cantos serán tan dulces que se oirán en el Paraíso.

Aceptado con conocimiento, el dolor construye un peldaño en la escalera del logro.

Porque el dolor hace la compasión más profunda y la simpatía más amplia e incrementa la humildad y la belleza del propio carácter, que son las características de todo el que se halla en el verdadero sendero del Discipulado.