LO QUE DAMOS Y RECIBIMOS

EN LOS SERVICIOS

DE CURACION

Y DEL TEMPLO

FRATERNIDAD ROSACRUZ DE MEXICO



CENTRO DE ESTUDIOS DE LA

SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO

LO QUE DAMOS Y RECIBIMOS

EN LOS SERVICIOS DE CURACIÓN

Y DEL TEMPLO FRATERNIDAD ROSACRUZ


Es de imperiosa necesidad darnos cuenta de que, cuando estamos oficiando en los Servicios Devocionales de la Fraternidad, desde el principio hasta el fin, estamos proyectando a las personas participantes, todo lo que tenemos en nuestro interior o en nuestros corazones.


Cada palabra, cada frase que decimos, aunque ésta quiera significar la más sublime idea de Dios, de la Luz o del Amor; si no estamos tratando de vivir vidas de pureza, proyectamos a nuestros oyentes una atmósfera espiritualmente negativa, y los más sensitivos se sentirán incómodos o molestos, mientras que los menos sensitivos se sentirán más o menos igual que cuando entraron al templo.


Cuando estos Servicios son oficiados repetidamente por personas que no están viviendo de acuerdo a los lineamientos espirituales de las enseñanzas Rosacruces, el ambiente se va saturando o cristalizando, y a esto sigue, invariablemente, una prueba colectiva, especialmente para los Probacionistas que son los responsables del Centro.


Claro está, que a nadie se le pide que haya dejado de pecar o que sea un santo para ser Estudiante.


Pero el Probacionista, debe cada día sacrificar su yo inferior por el Yo Superior; debe tratar de que el Cristo Interno crezca en él cada día.


Así, el esfuerzo que él hace, le resta fuerzas al yo inferior, y entonces, cuando oficia, puede sensibilizar mejor las vibraciones del Templo, y las personas unirán sus pensamientos de acuerdo al Servicio que se esté efectuando, y todos saldrán saturados de la esencia espiritual del Servicio.


Cuando el sincero aspirante espiritual, que ha estado purificando su mente y su cuerpo, llevando una vida de servicio, sabe que tiene que servir de Oficiante, debe prepararse mentalmente para que pueda servir de instrumento para ayudar a elevar el nivel de consciencia de sus hermanos que buscan elevarse espiritualmente.


En la Radiofonía hay un aparato que se llama transmisor (que transmite), y otro que se llama receptor (que recibe). De la calidad y funcionamiento del primero, depende la calidad de lo que reciba el segundo.


Así mismo, el Oficiante es como un transmisor, y los participantes son receptores. Entonces, de la calidad o condiciones que tenga éste, depende mucho lo que puedan recibir o asimilar los participantes.


Es pues de vital importancia, la preparación mental y emocional del Oficiante. Debe tratar de que nada le estorbe en cuanto a alimentos en el estómago; no es que vaya a hacer el Servicio en ayunas, nos referimos por ejemplo a que acabando de desayunar o de cenar, se ponga a oficiar.


Sabemos que es imposible meditar cuando tenemos alimentos en el estómago, pues la sangre se dirige a esa parte para efectuar la asimilación; al contrario, nos sentimos soñolientos, debido a que la sangre -(vehículo del Ego)- ha abandonado el cerebro.


Debemos entrar al Templo por lo menos diez minutos antes de la hora del Servicio, relajar nuestros vehículos con una música suave, especialmente a base de instrumentos de cuerda; la música de Bach o Beethoven es muy aconsejable.


La persona que va a oficiar, debe pedir al Cristo para que le ilumine, y así pueda ser un verdadero canal para transmitir la esencia del Servicio a las personas que han llegado hasta allí en busca del sustento espiritual.


Debe pedir al Cristo, que ilumine a cada uno de los asistentes, para recibir la ayuda espiritual que pueda hacer de ellos mejores hombres y mujeres al servicio de la humanidad.


Después de estas Oraciones mentales del Oficiante, las vibraciones espirituales creadas, han puesto a los asistentes en las condiciones receptivas espirituales apropiadas para recibir el Servicio.


Todos oyen o cantan el Himno de Apertura con toda la reverencia posible.


Las letras de este Himno fueron escritas por Max Heindel. Su música está escrita en RE mayor (Do sostenido). Esta clave pone en vibración el poder de la oleada de Vida de Libra, los Señores de la Individualidad, ayudando a uno a balancear sus fuerzas y vibrar en equilibrio, justicia, cortesía y esperanza. Venus, regente de Libra, incorpora en los seres el amor, la armonía y la unidad.


El Oficiante debe realizar la apertura del Emblema Rosacruz lentamente y con toda reverencia.


Debe sentir cómo las vibraciones espirituales que emanan de este sagrado símbolo, iluminan las almas de todos.


El saludo Rosacruz: “QUE LAS ROSAS FLOREZCAN SOBRE VUESTRA CRUZ” debe salir del mismo corazón del Oficiante, el cual debe sentir el deseo intenso de que esto se realice.


De la misma manera, los participantes responderán: ...”Y SOBRE LA VUESTRA TAMBIEN”, no sólo de palabras, sino también de corazón.


Las glándulas de secreción interna, son llamadas “Las Siete Rosas” sobre la Cruz del Cuerpo, y están ligadas al desarrollo oculto de la humanidad.


El Oficiante debe ir leyendo lentamente, cada frase del Servicio, pesándola y asimilándola en su laboratorio mental debe hacerse de cuenta que está leyendo el Servicio por primera vez, ya que muchos son influenciados negativamente, por el hecho de haber “leído” muchas veces el Servicio, y ya se lo saben de memoria.


Cuando el Oficiante se encuentra en las condiciones espirituales ideales, puede notar cómo al “ver” y “leer” cada frase del Servicio, estas son reproducidas instantáneamente en “altos relieves” en la materia de su pensamiento, y, cómo las mentes de los participantes están vibrando en el mismo tono, la transmisión espiritual es automática, por así decirlo.


Nos dice Max Heindel que:


“La capacidad de emitir un pensamiento y el poder de que este pensamiento realice su propósito, depende de la nitidez con que el pensador pueda visualizar lo que quiere.


Cuando hayamos aprendido a pensar correctamente, podremos crear cosas aquí en el mundo físico, en mucho menos tiempo que el que ahora tardamos en formar laboriosamente”.


Los participantes deben estar tan a tono con el que oficia, que puedan repetir cada palabra o frase del Servicio.


Se nos dice que Max Heindel, cuando participaba en los Servicios de Mount Ecclesia, repetía en voz baja todo el Servicio, según el Oficiante iba leyendo.


Durante la Concentración para la Curación, los participantes deben enviar, con todo el sentimiento posible, sus pensamientos de amor y curación hacia la Rosa blanca del Emblema Rosacruz.


En el Servicio del Templo, el concentrarse en la palabra SERVICIO, puede hacerse exteriorizando hacia el Emblema, nuestros pensamientos y deseos de servir a nuestros semejantes.


Podemos notar que sentimos más el fluir del deseo que del pensamiento, porque el primero se nos dio primero que el segundo.


Este fluído es recibido por la contraparte etérica del Emblema Rosacruz, a través del Oficiante, quien ha estado recogiendo la esencia de la Concentración colectiva, y enviándola al Emblema, el cual ha estado visualizando en su mente.


Aunque damos estas pautas para concentrarse, hacemos notar, que esto es algo individual, que bien merece la aplicación de nuestra Epigénesis.


La persona que da la conferencia, debe ser contraparte en polaridad (masculino o femenino) del Oficiante, y contar con las mismas condiciones espirituales que el segundo.


El Conferenciante tiene a su cargo la parte intelectual del Servicio del Templo.


Este debería preparar su propia conferencia con antelación, poniendo a funcionar su Epigénesis.


Este esfuerzo es recibido bajo las mismas condiciones enunciadas más arriba.


La conferencia debe tener puntos de sumo interés como ayuda espiritual para todos.


Finalmente, todos oyen o cantan el Himno de Clausura, el cual, cuando es tocado en RE bemol mayor, emite la nota de la Oleada de Vida Ariana, la más avanzada de las doce.


Luego de la Admonición de Despedida, salimos del Templo en absoluto silencio, como nos dice Max Heindel, para no alterar las vibraciones espirituales formadas.


Después de haber participado en un Servicio Ideal como el descrito, nos parecerá haber regresado del Primer Cielo.


Max Heindel nos dice, que hay muchos “profesores”, pero muy pocos “poseedores”.


Pongamos todas nuestras fuerzas en vivir la vida de pureza y de servicio, que es el soporte más efectivo para transmitir el aroma espiritual de las Enseñanzas Rosacruces a nuestros hermanos.


por Diomedes Aquino

Amigo Estudiante de Republica Dominicana


En Amoroso Servicio


El Centro de Estudios de la Sabiduría Occidental Mexico.