MES SOLAR DE CANCER

CENTRO DE ESTUDIOS

DE LA

SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO

Mes Solar de Cáncer


Puede oír el himno del signo de Cáncer interpretado por Violetta Kundert Ranevsky del libro "Songs of Light" de la "Rosicrucian Fellowship".

Himno de Cáncer

MEDITACIÓN PARA EL MES SOLAR DE CÁNCER

Durante este mes estamos bajo la influencia de la madre Cósmica, el signo de Cáncer, y si nos hacemos como niños aprenderemos más fácil y perfectamente las lecciones que ella nos enseña. Ella quisiera que imaginemos las cosas en la mente de un modo claro y preciso. También ella nos ayudará a desarrollar la facultad de la Intuición, la dirección que recibimos por vía del corazón.

Por la intuición conocemos la unidad de toda la vida, y con éste conocimiento viene la simpatía. El Amor nace de ésta simpatía, un amor tan grande y noble que se extiende mucho más allá de los límites del hogar individual, comprende todo el mundo, que es en realidad una sola familia grande de los hijos terrenales de Dios.

Las palabras claves para éste mes son: Imaginación, Intuición y simpatía.

"Un nuevo mandamiento yo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado" San Juan 13:34

Cuando el Sol alcanza el punto más alto de su ascensión al norte, el Cristo también asciende al reino espiritual descrito en la Biblia como el Trono del Padre. Esto se conoce en la terminología rosacruz como el Mundo del Espíritu Divino , la morada de Dios. de ese Sistema Solar .

A medida que el Sol transita por el Signo de Cáncer, Cristo asciende al Trono del Padre, donde se baña en Su gloria trascendente.

Allí se renueva y revitaliza, atrayendo cada vez más fuerzas espiritualizadas para continuar su ministerio terrenal cuando reingresa a los reinos de la humanidad en el Equinoccio de Septiembre.

Durante Su estancia en los cielos, el Planeta Tierra, observado clarividentemente, aparece luminoso por Sus radiaciones; y el observador prueba, en lo más profundo de su ser, el significado de Su declaración: "Se me ha dado toda autoridad sobre el cielo y la tierra". (Mt 28:18).

Cáncer es el signo más profundamente místico, el principal signo femenino. En armonía con este hecho, el Signo contiene un pequeño grupo de estrellas ordenadas que se asemeja a un pesebre.

Del corazón de Cáncer surgen las aguas de la vida eterna, en las que germinan semillas-formas que animan todos los reinos de la Tierra. El solsticio de junio ocurre cuando el sol entra en Cáncer (alrededor del 21 de junio) y también está en sintonía con el principio de fertilidad.

Como signo madre cósmico, Cáncer es el portal a través del cual los Egos humanos renacen.

Los antiguos representaban a Cáncer como una mujer con la Luna a sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

Este símbolo fue empleado por San Juan en Apocalipsis (Libro de Apocalipsis) para representar el regreso triunfal del femenino caído, el Génesis Eva, a su estado divino original.

Esta exaltada figura femenina representa a los Grandes Iniciados de la Jerarquía de Cáncer conocidos como los Querubines . Uno de los Iniciados más elevados de esta Jerarquía es la Madre Cósmica del universo al que pertenece este Planeta Tierra.


The Rosicrucian Fellowship

Departamento Curativo


MEDITACIÓN ESPIRITUAL SOBRE EL CÁNCER

(Del libro "Interpretación de la Biblia para la Nueva Era" de Corinne Heline)


Cáncer es el signo más profundamente místico, el principal signo femenino.

La Luna, regente de Cáncer, es el lugar de exaltación de Júpiter y Neptuno, y su tónica es la fecundidad.

En las aguas cósmicas de Cáncer se encuentran los gérmenes que animan todas las formas terrestres pertenecientes a los diversos reinos de la naturaleza.

Cáncer también gobierna el hogar y la familia, y sus cualidades tienden a desarrollar atributos de carácter que permiten a los padres mandar con amor y armonía a los miembros de su familia.

El misticismo de Cáncer deriva en parte de Júpiter, el planeta de la compasión y la generosidad expansivas, pero aún más de Neptuno, la octava más alta de Mercurio y el planeta de la divinidad.

El solsticio de verano del hemisferio norte (invierno del hemisferio sur) ocurre cuando el Sol entra en este signo y la estrella fija Sirio, de color blanco azulado brillante, vierte su influencia espiritual en grandes cantidades sobre la Tierra.

Como signo de la madre cósmica, Cáncer es el portal a través del cual renacen los egos humanos.

A través de la influencia de Júpiter, las artes creativas se inspiran especialmente en esta temporada, mientras que Neptuno hace que este período sea el más propicio para que las almas iluminadas atraviesen las puertas de la luz hacia el mundo interior y experimenten la vida inmortal allí.

Uno de los tres principios del triple ser del hombre está regido por la Luna, Júpiter o Neptuno.

En sus correlaciones, la Luna está relacionada con su cuerpo físico, Júpiter con su alma y Neptuno con su espíritu.

La humanidad en general responde a Jehová mediante la influencia del Sol físico.

Los iniciados en los Misterios Menores responden a través de la influencia del Sol espiritual, el cuerpo del Cristo Cósmico. Los iniciados en los Misterios Mayores responden a través de la influencia de Vulcano, que corresponde al cuerpo solar del Padre.

Los astrónomos aún no han descubierto el planeta Vulcano. Sin embargo, será conocido por el mundo a través del resultado de observaciones científicas, cuando suficientes individuos se hayan vuelto lo suficientemente sensibles como para recibir sus vibraciones.

Esta fue la condición bajo la cual los planetas Urano, Neptuno y Plutón comenzaron a asentarse en los vehículos superiores del hombre.

Los antiguos representaban a Cáncer con la figura de una mujer con la Luna bajo los pies y la corona de doce estrellas en la cabeza.

Este símbolo también fue utilizado por San Juan en Apocalipsis para representar la restauración triunfal del principio femenino caído, la Eva del Génesis, a su estado divino original.

Esta exaltada figura femenina simbólica del gran Iniciado de la Jerarquía de Cáncer se conoce como los Querubines.

Uno de los más grandes Iniciados de esta Jerarquía es la Madre Cósmica del universo, al que pertenece este planeta Tierra.

La Luna como regente de Cáncer significa generación; Neptuno exaltado en Cáncer significa regeneración. La transmutación de la generación en regeneración es el nuevo nacimiento del que Cristo le habló a Nicodemo cuando fue al Maestro "de noche".

La nota clave bíblica de Cáncer se encuentra en estas palabras de Cristo:

“Hasta que el hombre no nazca de nuevo,

no verá el Reino de Dios ...

Hasta que el hombre nazca del agua (Luna en Cáncer)

y del espíritu (Júpiter en Cáncer),

no puede entrar en el Reino de Dios (Neptuno en Cáncer) ”.

Esta es una de las enseñanzas más explícitas de la Iniciación dada por Cristo durante sus tres años de ministerio. Todo hombre conoce el nacimiento natural bajo la Luna en Cáncer, pero son pocos los que han aprendido a recorrer el “camino angosto y angosto” de la renuncia a la carne y la dedicación al espíritu que implica la exaltación de Júpiter y Neptuno en Cáncer.

Sin embargo, esta es la única clave verdadera para la elevación de la conciencia, mediante la cual el hombre se eleva del nacimiento natural o "de agua" a la expiación divina del nacimiento "de fuego" en espíritu.


El Sendero de Santidad a través de Cáncer


El Sol, en su anual tránsito a través de Cáncer, alcanza el punto más alto de su ascensión septentrional en el Solsticio de Verano.

Su radiación física alcanza el máximo en el hemisferio norte, por lo que los días son los más largos y las noches las más cortas. Es el mediodía más alto del año y su nota clave es luz.

Cáncer es el signo más femenino de los cielos. En armonía con este hecho, el signo contiene un pequeño grupo de estrellas ordenadas de modo que semejan un pesebre.

Del corazón de Cáncer brotan las aguas de la vida eterna en la que han germinado las semillas de las formas que animan todos los reinos de la tierra.

El Solsticio de Verano se produce cuando en Sol entra en Cáncer (21 de junio) y está sintonizado con el principio de la fecundidad. Por ello, obedeciendo a este activo principio de la naturaleza, las semillas estallan a un nuevo ciclo de manifestación.

La luz, la libertad y el gozo son las cualidades dominantes de la época del centro del verano. De acuerdo con ello muchos pueblos, especialmente en Europa, celebran este tiempo con música, danzas y exuberantes fiestas.

A la Jerarquía de Cáncer se la conoce en la Biblia como los Querubines.

El trabajo de esta Jerarquía consiste en guardar lugares sagrados. Flotaban sobre el Sancta Sanctorum. Mediante un proceso de iniciación, al aspirante se le enseña a formar en su interior ese Sancta Sanctorum.

El recipiente con el maná del Arca de la Alianza es un símbolo de la individual Copa del Grial de cada hombre y de su sagrada fuerza vital.

La Humanidad perdió el Jardín del Edén a causa del mal uso de su fuerza vital y, desde entonces, los Querubines han guardado las puertas del Edén para evitar que la Humanidad no regenerada pudiera encontrar prematuramente la posibilidad de penetrar en él.

Se ha dicho que la Virgen María y los Discípulos, desde Pentecostés, se comunicaron con los Querubines, queriendo con ello significar que habían aprendido estas sagradas verdades, aleccionados por esta divina Jerarquía.

Cuando el sol alcanza el punto máximo en su ascenso, el espíritu de Cristo llega hasta el mismo trono del Padre. Su actividad entonces se enfoca sobre los planos más elevados del aura terrestre, en los que aporta nueva iluminación y renovadas bendiciones a los seres celestiales que en ellos habitan, así como a las almas que en su evolución espiritual entre dos encarnaciones físicas han alcanzado esos altos niveles.

De acuerdo con todo ello, es también en la época de verano cuando un hombre iluminado, seguidor de Cristo en el Sendero de Santidad, se puede elevar conscientemente a esos planos, contactar con los habitantes celestiales y seguir aprendiendo sobre las fuerzas de la naturaleza.

Allí se comprende cómo los espíritus de la naturaleza del agua y el fuego, las ondinas y las salamandras, respectivamente, trabajan en primavera y verano en el crecimiento de las plantas; y cómo los del aire y la tierra, las sílfides y gnomos, trabajan en otoño e invierno en la muerte y desintegración de las plantas.

En aquel exaltado plano, el que sigue el Sendero de Santidad se halla frente al verdadero misterio de la vida.

Sólo los puros de corazón alcanzan ese nivel.

Los que tengan las manos manchadas de sangre no podrán jamás levantar el velo de ese lugar sagrado.

El que quiere descubrir el secreto de la vida no lo logrará hasta que, tanto sus manos como su corazón, sean castos y limpios.

Sólo a esos se les permitirá la constatación de la unidad de la vida toda.

Éstas son verdades que pertenecen especialmente a la Jerarquía de Cáncer y no es posible su transmisión directa al plano terrenal.

Para ello son traspasadas por los Querubines a la Jerarquía de Capricornio, el signo opuesto a Cáncer y hogar de los Arcángeles que, al ser de una categoría inferior a la de los Querubines y, por tanto, estar sus conciencias más próximas a las de los hombres, las diseminan entre aquéllos que lo desean y están preparados para recibirlas. Fue por eso en un período de Capricornio cuando las fuerzas de esta Jerarquía impregnaron la Tierra para que descendiera a nacer en ella el Maestro Jesús, de la semilla de David y que se convirtió en el soporte de Cristo.

Parábola bíblica para Cáncer

El Hijo Pródigo (Lucas 15:11-32)

De acuerdo con la astrología esotérica, todas las almas reencarnantes pasan por las puertas de Cáncer. En las aguas de Cáncer se forman los gérmenes de vida que animan a cada individuo de los reinos mineral, vegetal, animal y humano.

Este impulso vital eleva progresivamente al mineral hacia el vegetal, al vegetal hacia el animal, al animal hacia el hombre y al hombre hacia el ángel, ya que toda evolución está bajo la supervisión de la Jerarquía.

La parábola del Hijo Pródigo se refiere a Cáncer. Es una historia sobre la evolución. Nos presenta dos hermanos, uno mayor, que jamás abandonó la casa paterna y otro más joven, que se va a un país lejano. Al primero le dice el padre:

"Todo lo que tengo es tuyo".

Este hermano representa la naturaleza superior del hombre, que está siempre sintonizada con todo lo que es bueno, noble, hermoso, puro y verdadero.

El otro hermano abandona la casa paterna y malgasta su sustancia en una vida de desenfreno, terminando por disputar las bellotas a los cerdos que cuidaba.

Éste representa la naturaleza inferior del hombre que sucumbe a las tentaciones sensuales y a los hechizos del mundo.

Como es de universal aplicación, esta parábola se encuentra en toda enseñanza espiritual dada en el mundo. Fue ya una importante enseñanza en los Misterios del antiguo Egipto. En el simbolismo de la Logia Azul masónica se da otra versión levemente diferente.

En ella el candidato, pobre, desnudo y ciego tras haber malgastado inútilmente su sustancia, eleva sus ojos hacia la casa del Padre y comienza su viaje hacia el este en busca de la luz. Allí está sentado el excelso Maestro que, cuando el candidato se ha acreditado digno de ello, le instruye para que alcance también la maestría.

La Humanidad, en general, está representando el papel del Hijo Pródigo, pues la raza humana ha dado la espalda a la verdadera luz y, en su persecución de objetivos materiales, vive literalmente en la cáscara de la existencia.

Ello ha dado nacimiento al miedo, el caos, la incertidumbre, los conflictos y las revueltas sociales que llenan hoy la tierra. Y que aumentarán hasta que la Humanidad comience a desandar el camino y se dirija hacia la luz que brilla en el este.

Cuando el Hijo Pródigo regresó, el Padre le hizo "un gran recibimiento". El hijo dijo: "He pecado y ya no soy digno de llamarme hijo tuyo. Trátame como a uno de tus sirvientes".

Pero el Padre lo recibió con un fuerte abrazo, lo vistió con el mejor traje y puso en su dedo un anillo de oro.

La mayor tranquilidad para el hombre, en medio del caos de la vida, se la da la certeza de que nunca carecerá del amoroso cuidado y protección de su Padre.

"El acoso de los cielos" le seguirá siempre. En palabras del salmista: "Si asciendo a los cielos, allí estás Tú; si hago mi lecho en la tumba, allí te encuentras" (Salmos 139-8).

Ningún hombre puede endurecerse tanto en el crimen o envilecerse de tal modo que no pueda contar con el amoroso recibimiento del Padre cuando eleve sus ojos y empiece su andadura hacia el este.

El pródigo regenerado se habrá vestido con la ropa de la nueva vida y se le darán el anillo de oro y amor y protección.

La proximidad del Padre ha sido magníficamente expresada por Elizabeth Barret Browning:

Y yo sonreí para agradecer a la grandeza de Dios que fluye

en torno a nuestra imperfección

Y a nuestro desasosiego, Su descanso.

Las dos naturalezas del Hijo Pródigo han sido bien descritas por Emerson:

"Sólo lo finito trabajó y sufrió; lo infinito se desperezó en un sonriente reposo".

Y San Pablo ilustraba el sendero que saca al hombre de la irrealidad con la siguiente afirmación: "

Las cosas que se ven son temporales pero las que no se ven son eternas".