LA RETROSPECCION
CONFERENCIA IMPARTIDA
FRATERNIDAD ROSACRUZ DE MEXICO
CENTRO DE ESTUDIOS DE LA SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO
FRATERNIDAD ROSACRUZ DE MEXICO
CENTRO DE ESTUDIOS DE LA SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO
El Ejercicio de Retrospección
F. Lachambre – 4 de junio de 1966
Aunque no lo percibamos, cada persona progresa, aunque no sea evidente al principio ni constante, pues todos atravesamos períodos de depresión en los que todo parece perdido y los esfuerzos parecen no haber dado fruto.
Esto es consecuencia de la Ley del Ritmo, del péndulo que oscila de derecha a izquierda y de izquierda a derecha sin cesar. Tras una etapa de exaltación mística, que parece elevarnos hasta el Primer Cielo, sobreviene una fase de oscuridad y desaliento.
La caída es tanto más profunda cuanto más alta fue la subida.
Esta situación caótica dura hasta que el Cuerpo del Alma se ha formado lo suficiente como para establecer el equilibrio y suavizar las consecuencias de la depresión: se adquiere una especie de indiferencia que permite soportar con calma todos los acontecimientos.
El alumno siente más intensamente el desorden cuando está aislado.
A veces se critica el método de enseñanza de la Asociación Rosacruz por esa soledad en la que se deja al estudiante, sin la presencia de un instructor. Sin embargo, este método se prefiere al oriental, donde el gurú guía constantemente al discípulo, lo recompensa o lo reprende según su conducta. En ese caso, quien realmente progresa es el gurú.
En la Escuela Rosacruz, el Estudiante debe realizar los esfuerzos necesarios para convertirse en un servidor eficaz, desarrollando su discernimiento.
El camino occidental es más intelectual, pues el intelecto debe distinguir el bien del mal sin depender de otra persona que lo detenga o lo impulse.
Si el estudiante rosacruz no tiene un gurú personal, dispone de una ayuda más eficaz si sabe recurrir a ella: el ejercicio de retrospección nocturna, que permite analizar los actos y pensamientos del día, valorar su significado, recoger los frutos de los servicios realizados y asimilar la esencia del bien alcanzado.
Algunos dicen no saber hasta dónde han llegado, dudan de los resultados y se desalientan.
No hay misterio: progresan quienes se esfuerzan sinceramente por purificarse, elevarse y perseverar, sin dejarse abatir por las pruebas. Sobre todo, quienes practican con regularidad y conciencia su retrospección cada noche.
Max Heindel insistió especialmente en la importancia de este ejercicio, comparable al proceso fisiológico del rumiante: el buey come, se relaja, reposa y rumia antes de asimilar los nutrientes del pasto.
El alumno rosacruz debe hacer lo mismo: por la noche, relajado, repasa los acontecimientos del día, “rumia” lo que hizo, pensó y dijo, y asimila las experiencias en el plano etérico y psíquico.
Las debilidades y errores no deben rechazarse, pues permiten despertar un sentimiento sincero de arrepentimiento y el propósito de no repetir las faltas.
Durante el sueño, los sueños reflejan esas debilidades: el Ego sufre ante esas escenas, y ese sufrimiento purifica, arrancando las malas hierbas para dejar crecer los buenos sentimientos.
La retrospección no solo purifica, también permite asimilar el buen grano, los frutos de una jornada de servicio desinteresado, acciones justas y palabras de amor.
Si el alumno se lamenta de no sentir nada, debe tener paciencia y confianza: la llama interior llegará cuando el Cuerpo del Alma esté suficientemente desarrollado.
El Instructor aparecerá cuando ese cuerpo sea luminoso. Si no se manifiesta, es porque aún no se ha construido con materiales puros y sólidos.
Aquí se revela la diferencia entre las métodos orientales y occidentales, entre lo anterior y lo posterior a Cristo.
Cuando, tras la muerte de Cristo, el velo del templo se rasgó de arriba abajo, la iniciación se volvió accesible a todos. Ya no hay castas ni necesidad de un gurú: cada uno puede dirigirse al Cristo, que nunca nos ha abandonado. Su luz ilumina el alma de todo ser que viene al mundo, aunque muchos no la capten.
La Luz del Cristo pertenece al Mundo del Deseo; allí debemos buscarla.
Si nos concentramos en ella, la iluminación vendrá.
No es una ficción: esta luz puede verse cada vez que uno se concentra sinceramente.
El Cristo es esa Luz, el Instructor mundial, y no volverá en cuerpo físico, sino en plano etérico.
La filosofía oriental se equivoca al creer en la “no acción”.
La misión del Espíritu Virgen es alcanzar la conciencia de sí mismo, no disolverse en el no-ser.
La iniciación no es un retorno al no-ser, sino una liberación para actuar en plena conciencia.
La iniciación es nacer interiormente, tomar conciencia de los mundos internos: el cuerpo etérico, el cuerpo del deseo, el cuerpo mental y los mundos que conducen a Dios.
Para ello, hay que desarrollar el Cuerpo del Alma, que actúa como escafandra protectora para moverse sin peligro en esos mundos.
El desarrollo del cuerpo vital se logra por dos vías:
La retrospección y las experiencias nocturnas.
La oración, que es una vibración del alma.
La oración y la meditación alimentan el alma y fortalecen el deseo de elevarse.
Cuanto más se ora, más se desea orar. Así, el Cuerpo del Alma se desarrolla y las puertas de los mundos superiores se abren.
Algunos buscan visiones mediante drogas o plantas que estimulan la glándula pineal, pero esas visiones son peligrosas: se entra en el Mundo del Deseo sin el “vestido del alma”, sin los éteres desarrollados, y puede sobrevenir la locura.
Por eso se recomienda un desarrollo normal: el alma se purifica con la retrospección, el cuerpo emocional se equilibra.
El Cuerpo del Alma no se construye en una sola vida, sino a través de una larga ascensión. Solo mediante la retrospección se logran los progresos psíquicos y espirituales.
Analiza las experiencias del día, asimila sus frutos durante la noche.
Practicando este ejercicio durante un año, se gana una vida; en cincuenta años, cincuenta vidas.
Hace quince millones de años éramos seres lemurianos sin intelecto; nos han hecho falta unas quinientas vidas para llegar al nivel actual.
Debemos tejer nuestra túnica nupcial para entrar en el Reino de Dios, y solo la retrospección permite ese tejido maravilloso. No hay que descuidar este ejercicio, aunque estemos cansados.
Medita profundamente en estos consejos: traerán paz y serenidad, envolviéndote poco a poco en una coraza de éter luminoso.
Todo debe transformarse en nosotros: la pérdida de un ser querido deja de ser una pena cruel, pues sabemos que la muerte es solo un paso y que, por la noche, podemos encontrarlo y ayudarlo.
La Luz del Cristo está en el Mundo del Deseo; por la noche la recibimos, y al despertar debemos sentirnos apaciguados y serenos.
El Cristo mismo dijo: “Estoy con vosotros hasta el fin de los tiempos”, es decir, hasta el fin del período terrestre.
A medida que avanzamos en el Sendero, los aspectos difíciles del destino se manifiestan; hay que aceptar las pruebas que los borrarán.
El Guardián del Umbral se alzará ante nosotros, pero no debemos temer: la Luz del Cristo iluminará nuestro camino.
Meditemos las Bienaventuranzas del Sermón de la Montaña; se comprenderán mejor si hemos sabido abrir el alma y purificar el corazón, pues la pureza es condición necesaria para todo desarrollo espiritual.
En Amoroso Servicio
Fraternidad Rosacruz de Mexico