CARTA A LOS ESTUDIANTES
La Fraternidad Rosacruz
Departamento Esotérico
Julio - Agosto 2001
Queridos amigos:
Como sabemos, el desarrollo del Cristo interno es el objetivo que concierne activamente a todo aspirante espiritual y la meta que todos los miembros de la oleada de vida humana habrán de alcanzar finalmente, tanto si lo logran ahora como si no.
Sabemos también que hay, dentro de nosotros, dos yoes distintos: el Yo Superior, el Cristo Interno, el Dios personal, el eslabón que nos une a ese Gran Espíritu que es la inagotable fuente del Poder Espiritual; y el yo inferior, la personalidad, con la que la mayor parte de nosotros estamos más familiarizados.
El yo inferior está firmemente orientado hacia el mundo de los sentidos.
Es el yo a cuyo través recibimos la mayor parte de los impactos de la vida y el causante o al que causamos nuestros sufrimientos.
Cuando empezamos a crecer espiritualmente, comprobamos que el yo inferior o personal ha de ser sometido y totalmente armonizado con el Yo Superior o Cristo Interno.
La disciplina del pensamiento, la renuncia, el esfuerzo y el estudio requeridos para conformarlo debidamente es lo que llamamos el Sendero.
Es la Vía de la autonegación, de la persistencia y del constante esfuerzo hacia elevados ideales.
Esto no es fácil de hacer y agradecemos que se nos haya sugerido el consuelo de que la persistencia, la persistencia y siempre la PERSISTENCIA, acabará venciendo.
El ego que está esforzándose por desarrollar el Cristo Interno ha de generar el valor que le permita renunciar a los deseos personales y sufrir en silencio por los ideales elevados.
Ha de fortalecerse, para poder enfrentarse al mal que trata de impedir su progreso; y ha de eliminar el miedo como una de sus características personales.
El ego que pretende desarrollar el Cristo Interno ha de adquirir la maestría, la fuerza, la voluntad dominante y la amplitud de visión que le permita comprender y actuar sobre toda la gama, tanto de sus propias experiencias como de las ajenas.
El verdadero poder espiritual, la fuerza del Cristo Interno descansará en la habilidad del Ego para canalizar todas estas cualidades por las avenidas del servicio inegoísta.
La Luz de Cristo nos proporciona el principio de Libertad, y ello de tal modo, que somos nosotros y sólo nosotros mismos los que decidimos hasta dónde queremos llegar en el sendero de la Escuela Preparatoria de la Orden Rosacruz, que es la Fraternidad Rosacruz.
Nuestra meta final en este Día de Manifestación es la de desarrollar nuestro potencial divino hasta el punto de convertirnos en Creadores autoconscientes de lo que nuestro Dios solar es ahora la más alta representación.
Para ello, hemos de desarrollar la cualidad del amor universal, del cual es también ahora nuestro Dios solar el máximo representante, y del que Cristo Jesús fue la más elevada encarnación.
Sólo cuando el amor rija supremo en nuestros corazones, dejaremos de intentar destruir para dedicarnos sólo a preservar y elevar.
Y sólo entonces seremos los custodios responsables y dignos de confianza de los totalmente desarrollados poderes creadores que están ahora latentes en nosotros.
Eso sólo se puede lograr viviendo ahora la vida de Cristo, siguiendo sus pasos hasta el máximo de nuestra capacidad, proporcionando a nuestra agostada y sedienta alma las aguas del amor.
La vida que vivamos será el único factor determinante de nuestro adelanto espiritual.
Por tanto, nuestro progreso depende de nosotros mismos.
Pero, en palabras de uno de los amados Maestros:
"Es mi deber advertir a uno y a todos que, a menos que utilicemos los frutos del amor para alimentar el alma, ésta morirá de hambre."
El Cristo o principio del amor-sabiduría es la expresión del segundo aspecto del Dios trino.
Este aspecto es el principio de la armonía y el amor.
El opuesto al discordante principio de los espíritus luciferinos.
Si cultivamos el amor de Cristo en nosotros y lo manifestamos a nuestro prójimo, eliminaremos automáticamente la tendencia al egoísmo, la pasión, el odio, la avaricia y las demás vibraciones groseras que pertenecen al yo inferior.
Las cualidades inferiores se transmutarán en las superiores y liberaremos los infinitos poderes del espíritu.
En eso consiste el desenvolvimiento del Cristo Interno.
Cuanto más desarrollamos el amor impersonal, más desearemos ocupar nuestro tiempo en servir desinteresadamente a nuestro prójimo, tal como enseñó y practicó Cristo Jesús.
El deseo de servir es la clave primaria del desarrollo individual del espíritu.
Mientras sirvamos porque nuestra conciencia nos inclina a ello o porque sabemos que para nosotros es lo más interesante, no estaremos sirviendo inegoístamente o con espíritu de sacrificio.
Hasta que estemos tan llenos de compasión que nuestro único interés se centre en aligerar la carga de nuestro prójimo y ayudarle en el sendero de la regeneración espiritual, no podremos desarrollar totalmente el Cristo Interno.
.Los Hermanos de la Rosa Cruz se cuentan entre los llamados Compasivos y, por lo tanto, están bajo el rayo de Acuario o LUZ DE CRISTO; y nosotros, que somos sus discípulos, nos estamos esforzando por convertirnos en "heraldos de la Era Acuariana", como instrumentos particulares para fomentar el desarrollo científico espiritual.
Si el servicio en cooperación es la nota clave para una Fraternidad exitosa, tenemos un magnífico ejemplo en los Hermanos de la Rosa Cruz, que contribuyeron con su conocimiento especial individual para formar las Enseñanzas de los Rosacruces.
Nuestra mayor inspiración la constituye, por supuesto, el Señor, que nos dio el mayor y más exquisito ejemplo de servicio individual:
"Si yo, vuestro Señor y Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros tenéis que lavar también los pies de otros" del más elevado al más bajo.
Unámonos al salmista en sus palabras:
"Oh, envíame tu luz y tu verdad; que ellas me guíen; que me conduzcan a tu colina sagrada y a tu tabernáculo."
En Amoroso Servicio
Centro de Estudios de la Sabiduria Occidental Mexico.