VISION PROFETICA
FRATERNIDAD ROSACRUZ DE MEXICO
CENTRO DE ESTUDIOS DE LA SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO
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VISIÓN PROFÉTICA
Hace algún tiempo recibimos desde Alemania una revista titulada Hacia la Luz (Towards the Light), en la cual aparecía publicada la siguiente profecía.
El editor afirmaba que le había sido enviada por un Hermano en la primavera de 1904 y que fue publicada entonces en un pequeño folleto llamado
El Santo Grial, una Colonia Esotérica y una Profecía. Según él, muchos de sus lectores aún conservaban ejemplares de aquella publicación.
La profecía se relaciona en parte con la guerra.
Un lector escéptico podría descartarla fácilmente alegando que resulta sencillo profetizar algo que ya ha sucedido.
Sin embargo, existe una sección de la profecía que aún no se había cumplido cuando este artículo fue escrito, y que coincide con conocimientos que los autores consideran acordes con los acontecimientos futuros. Por ello se reproduce íntegramente.
La traducción del alemán dice así:
La Visión
«Desperté de un sueño natural, pero no entré en la conciencia ordinaria de la vigilia. Me encontré en una conciencia más elevada y suprasensible, y contemplé algo que me llenó de horror.
Parecía estar suspendido en el aire mientras toda Europa se extendía debajo de mí.
Vibraciones de inquietud y conflicto surgían de los pueblos de todo el continente, y la atmósfera parecía oscurecerse como si aquellas vibraciones se estuvieran concentrando en una inmensa nube de tormenta.
Y eso fue precisamente lo que ocurrió.»
«La nube comenzó a desplazarse de un lado a otro.
Relámpagos descendían unas veces sobre un país y otras veces sobre otro. Pero el trueno era el estruendo de los cañones, y el relámpago era el fuego de miles y millones de armas.»
«La nube permanecía espesa y oscura sobre Europa.
También parecía extenderse hacia Asia y América, pero pronto se retiró de este último continente y después se alejó igualmente de Asia, para asentarse cada vez con mayor peso sobre Europa.»
«Rodaba de un lado a otro como un dragón de fuego, cruzando repetidamente los territorios y volviendo luego a concentrarse.
Debajo de ella podía ver a los pueblos y naciones en guerra. Allí donde la nube permanecía, todo era destruido y arruinado, y las naciones combatientes parecían transformarse cada vez más en bestias salvajes.»
Poco a poco la nube comenzó a disiparse. Pero el espectáculo que dejó tras de sí era terrible.
La miseria resultaba indescriptible. Miles de viudas, jóvenes huérfanas y niños lloraban sobre tumbas recientes. Detrás de ellos se encontraban padres y madres ancianos lamentando la pérdida de sus hijos, arrebatados en la flor de la juventud.
«Mientras contemplaba con dolor todo aquel sufrimiento, vino del sur un viento abrasador que marchitó todo lo verde. Se produjo una hambruna en gran parte de Europa. El dolor aumentó y muchos miles más se unieron a los muertos.»
«Entonces apareció una gran mano en el norte y derramó un líquido corrosivo. Como consecuencia surgió una espantosa pestilencia.»
La Luz del Oeste
Después de estas calamidades, la visión cambió. El vidente observó una gran luz que comenzó lentamente a disipar la antigua oscuridad. Pero esta luz tenía una característica notable:
«VENÍA DEL OESTE, de Norteamérica, y brillaba sobre los países afligidos de Europa.»
En aquella luz había esperanza, salud y curación.
Numerosos barcos partían de las costas del Nuevo Mundo cargados de grano y alimentos destinados a socorrer a las naciones devastadas.
Pero hubo algo más que el observador vio:
«En la región occidental, más allá de la gran cordillera de Norteamérica, contemplé un jardín de maravillosa belleza.»
«En medio de aquella colonia brillaba una luz deslumbrante.»
«Allí vivían hombres y mujeres santos que habían venido de todas las naciones de la Tierra debido a los grandes sufrimientos del mundo.»
«Desde ese lugar regresaban a sus países llevando encendido en sus corazones el fuego del amor y llevando sobre la frente la Piedra Filosofal como señal distintiva, para difundir luz y amor por toda la Tierra.»
«Y cada uno volvía a encender la luz en su patria.»
La visión continúa con una descripción de una nueva era de paz, cooperación y desarrollo espiritual para la humanidad.
Continuando la profecía, el vidente observó el surgimiento de una nueva era después de la gran crisis mundial:
«Entonces llegó una nueva era. Las naciones de la Tierra dejaron a un lado sus armas y dedicaron sus energías a construir maravillosas máquinas que aligeraban el trabajo del mundo.»
«La ignorancia, la pobreza y toda forma de esclavitud desaparecieron, y amaneció una edad de oro.»
«Pero todo esto sólo fue posible porque los fieles del Señor se habían apartado temporalmente del mundo y habían preservado la Santa Luz que posteriormente traería la libertad a la humanidad.»
El visionario quedó profundamente impresionado por lo que contemplaba. Entonces escuchó un coro celestial entonando alabanzas:
«Gloria al Altísimo, y a los hombres paz, buena voluntad y felicidad.»
Y recibió una instrucción:
«Escribe lo que has visto y dalo a conocer.
Los escépticos se burlarán y se reirán; los sabios sentirán la verdad en sus corazones y buscarán este lugar de seguridad para no ser arrastrados por la gran catástrofe, sino para preservar y defender la Luz Celestial, el fuego del amor que llevan dentro, de modo que cuando el tiempo de tristeza haya pasado puedan encenderlo nuevamente en los demás.»
Comentario del Editor
El autor del artículo señala que no conoce personalmente a quien recibió esta visión ni puede juzgar plenamente su autoridad espiritual. Sin embargo, considera que contiene un sello de verdad digno de atención.
Observa además que muchas personas buscan la luz espiritual mirando hacia Oriente. No obstante, señala un simbolismo importante: el movimiento aparente de los astros es de Oriente hacia Occidente, y también los centros espirituales se desplazan gradualmente hacia el Oeste.
Recuerda que los Sabios de Oriente no permanecieron mirando hacia el Este; siguieron la estrella y avanzaron hacia Occidente.
A continuación establece una comparación con los antiguos Misterios Atlantes representados en el Tabernáculo del desierto.
Allí el aspirante entraba por la puerta oriental, mirando siempre hacia el Oeste en busca de una luz cada vez más elevada. Primero contemplaba el altar de los holocaustos; después avanzaba hacia el candelabro de siete brazos en el Lugar Santo; finalmente alcanzaba el Sanctasanctórum, donde brillaba la Gloria Shekinah sobre el Arca de la Alianza.
Según esta interpretación esotérica, la marcha hacia Occidente simboliza la evolución espiritual del ser humano. La ley, antes externa, se vuelve interna.
La obediencia deja de ser impuesta y se transforma en una expresión natural del alma que vive en armonía con las leyes divinas.
El maná contenido en el Arca simboliza al Cristo interior, mientras que la vara de Aarón representa el poder espiritual adquirido mediante la realización interna.
Sin embargo, todo logro espiritual tiene un propósito esencial: el servicio.
Por ello las varas para transportar el Arca permanecían siempre colocadas en sus anillos, listas para ser usadas.
De la misma manera, quienes poseen la luz espiritual deben estar siempre preparados para ayudar a quienes aún avanzan detrás de ellos en el sendero evolutivo.
América y la Nueva Raza
El artículo continúa afirmando que durante un viaje a Alemania en 1907, Max Heindel percibió intensamente la influencia de los espíritus grupales nacionales que, según la enseñanza rosacruz, modelan ciertas características colectivas de los pueblos europeos.
América, en cambio, es descrita como un gran crisol de razas donde esos espíritus grupales tienen menos influencia y donde se está formando una nueva humanidad.
Según el texto:
Estados Unidos representa el punto de fusión de los pueblos del mundo.
Los investigadores científicos de la época habrían observado características físicas comunes en hijos de inmigrantes nacidos en América.
Una nueva clase de Egos estaría encarnándose con cualidades distintas a las antiguas.
El autor también destaca las características eléctricas y etéricas de la atmósfera de California del Sur, particularmente favorables, según la visión rosacruz, para el desarrollo espiritual.
Mt. Ecclesia y la Colonia de Luz
Heindel relata que cuando surgió la necesidad de establecer una sede para la Fraternidad Rosacruz, recibió instrucciones de buscar un lugar en el sur de California con vista al Océano Pacífico y montañas nevadas en el horizonte.
Tras diversos intentos encontraron Mt. Ecclesia, en Oceanside, California, lugar que consideraron adecuado para cumplir esas condiciones.
Con el paso de los años, señala, los edificios aumentaron y los jardines se volvieron cada vez más hermosos, lo que le hacía recordar la visión profética de aquella colonia de hombres y mujeres dedicados a irradiar amor y luz al mundo.
La sede ya comenzaba a recibir estudiantes de numerosos países que acudían para inspirarse espiritualmente y luego regresaban a sus hogares llevando consigo aquello que habían aprendido.
El artículo concluye expresando la esperanza de que, con el tiempo, Mt. Ecclesia llegara a convertirse en un centro de influencia espiritual mundial, contribuyendo al despertar de una era más elevada para la humanidad.
Traducido de la Revista Rayos de la Rosacruz de Junio de 1915, en Amoroso Servicio, por la Fraternidad Rosacruz de Mexico.