UN MANUAL EN EL CAMINO
CARTA DEL ESTUDIANTE
SEPTIEMBRE - OCTUBRE 1996
LA FRATERNIDAD ROSACRUZ
Departamento Esotérico
Estimado/a Amigo/a,
Cuando Dios planeó el Universo, determinó hacerlo como un hogar para Sus propios hijos; como una escuela en la cual pudiesen aprender las lecciones de la creación; El mundo sería como un taller para ellos. Si estaban destinados a convertirse en creadores como El, entonces debían aprender las lecciones mediante las cuales podrían crear y llegar a ser omniscientes.
El hombre siempre ha esperado en un Dios que estaba separado de él y por encima de él en el cielo. Ha fracasado en leer el verdadero mensaje de los misterios que están ocultos en la Biblia.
Nunca ha extraído esas divinas verdades que siempre han implorado al hombre hacerse como Dios, vivir una vida pura y santa, de modo que pueda obtener esa divina sabiduría que es suya por derecho de nacimiento Cómo puede el hombre percibir esta verdad, lo leemos en la Primera Epístola a los Corintios (3: 16, 17).
"No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?.
Si alguno violare el templo de Dios. Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es".
El hombre debe construir un cuerpo más fino y más etéreo. Su trabajo a través de la purificación de su vehículo material, es construir gradualmente este cuerpo espiritual, el dorado vestido de bodas, porque el destino del hombre es elevarse por sí mismo a los reinos espirituales.
"Os es necesario nacer otra vez", son las palabras del mas grande Maestro que se haya expresado alguna vez en un cuerpo físico. Este segundo nacimiento,
por el cual el hombre es impulsado a luchar, no es de carne y sangre; no es uno que deba entrar de nuevo en la matriz de su madre: este nuevo nacimiento es el desarrollo del espíritu, la formación de un cuerpo nuevo y más fino, el cuerpo espiritual, del cual nos habla Pablo, y del cual predica el ministro en la tumba, cuando nos describe tan bellamente "ese cuerpo no hecho de manos, eterno en los cielos".
En este cuerpo espiritual el hombre tendrá su segundo nacimiento.
Max Heindel nos explica que el hombre es el constructor de sus propios vehículos; que inconscientemente,, pero bajo la dirección de Seres más elevados, ha estado y todavía está construyendo sus vehículos.
Si la Evolución es un hecho, y si el hombre ha descendido por involución a través de los planos espirituales durante el tiempo en que todavía no tenía mente, entonces ya no podemos negar que también está construyendo a través de su experiencia en este cuerpo físico los vehículos con los cuales funcionar en los planos superiores.
Estos vehículos más finos se construyen mediante los esfuerzos mentales que hace mientras está en el cuerpo físico, porque únicamente a través de las experiencias fisicas puede él atraer y asimilar las esencias espirituales que van a construir el cuerpo espiritual.
En los días primitivos, durante la Época Atlante, el hombre comenzó a comer carne de animales.
Su deseo de cazar y de matar crearon en él el deseo de comer la carne del animal que fue matado; esto, entonces, le hace descender mas profundamente en la materia.
Como resultado perdió sus percepciones espirituales, no pudo ver mas a sus maestros espirituales, y los mundos celestes se convirtieron en una memoria que ha creado un anhelo interno.
El hombre nunca está enteramente satisfecho y feliz, porque siempre queda esa lejana memoria de algo que ha perdido y debe recuperar.
Esta es hoy la causa del despertar interno, el impulso interno a desarrollar las facultades espirituales.
Habiendo llegado a la mas baja profundidad de la materia, está otra vez en el sendero ascendente, llegando de nuevo a un período de sus esfuerzos evolucionarios en que debe romper las concha en la cual se ha encerrado durante esta inmersión material.
Ahora debe hacer esfuerzos para elevarse más alto, pero únicamente puede realizar esto viviendo la vida; debe de nuevo eliminar las cosas que le hicieron caer Max Heindel nos dice: en Enseñanzas de un Iniciado:
"Todos son borrachos, porque aun cuando una persona pueda decir, y decir con verdad que nunca ha tomado licor en su vida, es no obstante un hecho que el cuerpo en que está funcionando ha descendido de ancestros que por milenios han bebido licores alcohólicos sin restricciones.
Por lo tanto los átomos que componen los cuerpos occidentales de la actualidad son incapaces vibrar en la medida necesaria para el conocimiento de los mundos invisibles, como eran antes de que el vino fuera agregado a la dieta de la humanidad".
El hombre ha llegado ahora a una etapa de su sendero evolucionario en que es necesario eliminar todos los alimentos y bebidas que apaguen el espíritu, a medida que inicia el ascenso a los reinos espirituales que ha dejado atrás.
La Nueva Era que ahora amanece, es una era espiritual, y el hombre o debe elevarse a los planos espirituales.
No puede forzar su entrada a estos planos por medio de ceremonias o mediante la fuerza de voluntad.
No hay sino un precio que debe pagar, y ese camino es el que siempre han indicado los profetas de antaño.
Todos han aconsejado una VIDA DE PUREZA Y RENUNCIACIÓN. Solo mediante la vida pura y el servicio inegoísta puede el hombre desarrollar los dos Eteres superiores y producir la separación entre estos éteres y los inferiores.
Sólo mediante este superior desarrollo puede el hombre recibir una verdadera iniciación. El camino no es fácil, sin embargo, tenemos al Señor Jesucristo no sólo como nuestro Ideal sino como nuestro amigo.
También tenemos a Max Heindel, un Iniciado de cuarto grado, quien repetidamente nos dijo: "...el único fracaso es cesar de intentar".
En Amoroso Servicio
Fraternidad Rosacruz de Mexico