LA ESPIRAL DE LA VIDA



CENTRO DE ESTUDIOS DE LA

SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO

LA ESPIRAL DE LA VIDA

Por Eugene E. Thomas

Cuántas veces pensamos que la vida se mueve con gran monotonía!

Parécenos que los días, las semanas y los meses se siguen unos a otros en un círculo monótono, siempre con las mismas responsabilidades.

¡Cuántas veces dejamos correr el pensamiento y nos vamos en un viaje imaginario por mares desconocidos!

Vemos las blancas velas de nuestra fuerte nave hinchadas por la brisa según ésta se desliza suavemente hacia el maravilloso país de nuestra fantasía.

Hasta llegamos a sentir la suave brisa del trópico acariciar nuestras mejillas.

El hechizo seductor de otras tierras nos llama con voz tan insistente que anhelamos romper los grilletes que nos atan y obedecer el impulso, importándonos poco el precio a pagar.

¡Los lejanos pastos nos parecen tan verdes!

El romance y la aventura nos sonríen desde el horizonte.

Nos imaginamos protagonistas de actos heroicos y nobles acciones como parte de una serie de acontecimientos llenos de encanto.

Nos envolvemos en la red plateada del encantamiento y, de pronto despertamos a la realidad de la vida, nuevamente en el lugar anterior, en el mundo de siempre.

Entonces sentimos como si la belleza de nuestra vida hubiese desaparecido; que no hay ninguna relación entre nuestros ensueños y la realidad, sino que parecen ser dos cosas completamente distintas.

Esto ocurre porque hemos estado mirando las cosas desde un punto de vista extremo solamente.

Al ir en pos de la felicidad, hemos pasado por desapercibida la aventura más sublime y verdadera la del despertar del alma-.

En la vida, las cosas no se repiten, ningún acontecimiento ocurre de la misma manera dos veces.

La evolución nos lleva continuamente hacia adelante, en ascendente espiral. La nota clave del Universo es el progreso eterno y éste, en su paso majestuoso nos envuelve en sus fuertes corrientes.

La vida nos parecerá aburrida y monótona únicamente hasta el momento en que descubramos los tesoros que yacen en el Ser.

En el mundo de la Imaginación Creadora abundan insondables misterios que al rebuscarlos y dar con ellos, nos producen los mayores goces y delicias.

Al llegar a comprender su origen divino, el Alma, por tanto tiempo atada y prisionera de la ignorancia y la duda, nos habla de glorias que podemos alcanzar y de alturas espirituales a las que podemos volar, con la promesa de encontrar esa perfecta paz, que por tan largo tiempo hemos buscado.

Todos los momentos de la vida contienen grandes tesoros; más de los que estamos preparados para recibir.

En nuestra trayectoria por la espiral de la vida, nunca volveremos atrás a las mismas situaciones que una vez conocimos.

Muchas veces nos parecerá que estamos pasando por una situación similar, pero si nos detenemos a investigar, veremos que lo que ha pasado es que hemos llegado a un punto inmediatamente arriba de la situación anterior.

Ha ocurrido que hemos caminado hacia adelante y hacia arriba, en espiral ascendente, quedando cada vez a un nivel un poco más alto, según damos la vuelta a la espiral.

Esta Ley de la vida debería ocasionarnos gran goce, pues más allá de las sombras que deja la transición de nuestros seres queridos, brilla la feliz promesa de reunirnos con ellos en un radiante “mañana”.

No nos han abandonado aunque se encuentren ausentes físicamente; la tan temida vejez se despoja de su vestido de luto y se cubre con un blanco y brillante manto.

Nos damos cuenta entonces que cada paso que damos hacia los “sesenta años” sencillamente representa progreso.

Mientras más pronto entreguemos nuestro cuerpo físico a la tierra, más jóvenes seremos.

Los amigos se conocen y luego parten y nos parece que ha habido una separación; Si tenemos en común las mismas ambiciones, volveremos a encontrarnos en vidas futuras. Cada vez que la espiral de una vuelta, aquellos a quienes hemos querido, vendrán a nuestras vidas nuevamente.

Esta ley de evolución es aplicable tanto a las naciones como a los individuos.

Cada persona es incluida en el movimiento envolvente del ciclo de vida de su nación, así como en el de toda la humanidad, además de en el de su propio círculo de evolución; lo que nos explica por qué podemos tomar parte en la labor del progreso de la creación.

Hasta el punto que desarrollemos y despleguemos nuestros grandes poderes espirituales y permitamos que la Luz Divina interna, nos irradie y se refleje en nuestros pensamientos y acciones, así, hasta ese punto cooperaremos en la evolución de cada criatura o cosa que existe.

El todo debe ser afectado por la acción de cada unidad individual.

Según las palabras de Cristo Jesús:

"Si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo”.

¡Que bien amado por el creador debe ser el hombre cuando lo ha dotado de tan estupendos y divinos poderes! Y, no menosprecien nuestras responsabilidades, puesto que éstas también son muy grandes.

Este movimiento de vida hacia adelante, ha sido descrito como “una ancha cinta compuesta de los siete colores del arco iris, cada color con su correspondiente vibración y su propia expresión de vida, sin embargo, envuelto todo alrededor del candente corazón de una gran espiral”.

Podemos ver que esta ancha faja se compone de muchas unidades dentro de unidades, ocupando cada una su lugar particular, en la fuga del tiempo a través del arco de la Eternidad.

A cada vuelta que da la Rueda de la Vida, los Seres Superiores escogen a sus mensajeros de entre aquellos mortales que han dado ya ciertos pasos para desarrollar sus poderes divinos y que, como consecuencia, han evolucionado cualidades necesarias para resistir las fuertes experiencias que habrán de tener en la última vuelta de su espiral. No nos desalentemos, por lo tanto, si nos parece que no podemos soportar las experiencias que nos llegan.

Puede ser que nos haya considerado merecedores de esta gran comprensión, la cual si es pasada con éxito, puede llegar a significar que en adelante habremos de vivir una vida mucho más amplia e intensa y de mayores oportunidades para servir mejor a la humanidad.

El goce verdadero y duradero está en servir y no en el recibir.

Se nos ha preguntado muchas veces, ¿Cómo sabré cuando creer en las lecciones y en los mensajes que recibo? ¿Sólo hay una contestación a esto, y es “que no es necesario que lo sepamos”?

Ciertamente no es así; la vida misma es nuestro mejor maestro y no podemos substraernos al efecto de las grandes leyes; las que nos traen las experiencias que necesitamos y no nos dan nada que no nos hayamos ganado.

Estas experiencias a veces nos parecen crueles y nos acobardamos ante su violenta embestida y en medio de nuestra agonía, también imploramos,

“Oh, Padre mío, si es posible, pase de mi este vaso”.

En momentos de gran prueba, alejémonos de nuestro Yo inferior con todas sus debilidades mortales y volvamos la vista hacia el Ser interno, que es fuente de Serenidad y Fortaleza.

Como por un milagro sentiremos entonces que nos invade una gran sensación de fortaleza, que de una manera u otra nos ayuda a pasar la tormenta y nos lleva a puerto de Paz.

Recordemos también que estas leyes no han sido creadas para castigarnos.

Dios es Amor y solamente el Amor es expresado a través de Sus leyes.

Lo que parece ser un castigo, es solamente un correctivo.

Nos evitaríamos muchos sufrimientos innecesarios en el futuro, si estuviésemos dispuestos a aprender las lecciones, según se nos presentan.

Somos divinos con la gran corriente de Fuerza de Vida divina que constituye la Espiral de toda la Evolución.

Demos gracias por la gran corriente de comprensión e iluminación que la humanidad está recibiendo.

Contribuyamos con nuestra parte de gloria a este beneficioso flujo, esforzándonos por establecer en nuestras vidas el orden y la armonía.

Una vez realizado éste, indudablemente nuestra vida real y nuestros sueños se podrán correlacionar, porque estaremos viviendo entonces la bella realidad de nuestros divinos ensueños.

En Amoroso Servicio

El Centro de Estudios de la Sabiduría Occidental Mexico