FIDELIDAD

(PARA AQUELLOS EN EL CAMINO DE PROBACION)




CENTRO DE ESTUDIOS

DE LA

SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO

FIDELIDAD

Los Probacionistas son Estudiantes de la Fraternidad Rosacruz que se proponen servir más seriamente al “Yo Superior” ya los Ideales de fraternidad y servicio que representa.

Es un compromiso con uno mismo, un voto de fidelidad a la causa espiritual.

A partir de ese momento se os proveerá de Enseñanzas Rosacruces más profundas, que implican una mayor responsabilidad.

Ahora bien, a quien más se le da, más se le pide, si recibimos recursos para aumentar el conocimiento de nosotros mismos, si tomamos conciencia de los poderes que podemos utilizar en beneficio y servicio de los demás y los descuidamos, tendremos que ajustar cuentas con nosotros mismos, el “Yo Superior”, a quien prometemos servir.

En el Curso Suplementario aprendemos que Sigfried descubrió a Brunhilde la Verdad en medio del círculo de fuego y se casó con ella, jurándole fidelidad eterna.

Es una representación de un Probacionista.

Sin embargo, sufrirá con frecuencia duros embates de el acoso de enemigos astutos, disfrazados de amigos, los vicios y defectos de su Personalidad, presentados como necesidades e impulsos legítimos, que defienden a toda costa su posición de prestigio en la corte del cuerpo humano.

No dudan, por tanto, en traicionar al Señor, al Cristo Interno.

Asi pues se requiere comprender el verdadero significado, el verdadero concepto, de la palabra FIDELIDAD, en términos de la obediencia de la Personalidad a la Individualidad, al "Yo Superior", en términos de vigilancia y constante oración, para evitar, al máximo de nuestra posibilidades y entendimiento, que nuestro Señor sea traicionado.

Bien leemos en nuestra amada Oracion al Estudiante "Vigilad y Orad Incesantemente según los aconseja SAN PABLO.

Miremos la historia: todas las personas dignas fueron auténticas; no tenían miedo; no retrocedieron en defensa de sus ideales.

Volvemos a San Pablo fue auténtico y sincero en dos extremos de acción, Saulo, perseguidor y Paulo, predicador, muchas veces golpeado y encarcelado.

A medida de nuestro nivel evolutivo, debemos conservar la cualidad común de sinceridad, de autenticidad, con nosotros mismos.

Esto equivale no sólo a ser nosotros mismos, sin máscaras, sino también a reconocer nuestros defectos y apuntar a corregirlos, para la indispensable REGENERACION que el ideal exige de todos nosotros.

Ahora bien, si somos fieles a nuestro “Yo Superior”, buscamos hablarle todos los días, en el recogimiento y la oración, pidiéndole guía y ayuda, nos mostrará las tramas que se gestan en nuestro interior, porque está al tanto de todo lo que sucede con sus “Discípulos”, sabe dónde está Judas y qué hace contra él, conoce las debilidades de Pedro, lo perdona y siempre lo ayuda. . .etc.

Así podemos decir que los únicos y grandes enemigos del Señor están dentro de cada uno de nosotros.

No critiquemos a los demás. La crítica es una mala señal. El “Yo Superior” nunca critica.

Él ilumina amorosamente. Quien critica es la naturaleza inferior, el “Yo inferior”, la Personalidad.

Cada vez criticamos más, engordamos a los malos vasallos, y contribuimos a la discordia de nuestro Reino.

Cada vez que criticamos, enfatizamos las tensiones y lo hacemos con el fin disfrazado de mostrar nuestra superioridad, denigrando al otro, comparándolo negativamente con nosotros.

La Fidelidad no es servir a nuestro “Yo Superior” defendiéndolo de otros, extraños, que no comparten nuestros puntos de vista.

Cada Ego es un mundo aparte en estado de evolución.

Nuestra relación con ellos debe ser de Ego a Ego, buscando ver en cada uno la esencia divina que nos identifica como hermanos, hijos del mismo Padre.

Con nuestro discernimiento, autocontrol, con amor y firmeza, evitaremos todo lo que la Personalidad , la naturaleza inferior de los demás, pueda dañarnos.

Sobre todo cuando estos otros son importantes en el "mundo de los hombres" y nuestra Personalidad tiene interés en complacerlos para beneficiarse de su influencia.

Esta es una prueba muy expresiva. Si a muchos les gustan los aduladores, si a menudo se benefician, no debemos sentirnos tentados ni decepcionados en absoluto.

Mantengamos nuestra autenticidad a través de la legítima cordialidad, la tolerancia, el amor y la fraternidad.

Hay muchos que, por tener más experiencia de la naturaleza humana o porque están cansados ​​de los aduladores, atraen hacia sí a los más sinceros servidores.

Todo esto es humano y natural. Tenemos defectos y los demás también.

Pero la verdadera lucha es la que tiene lugar dentro de nosotros.

Necesitamos ser fieles al “Yo Superior”, pase lo que pase: “

El que quiera salvar su alma, la perderá, y el que la pierda por mi causa, la ganará”.

Esta cita muestra la enseñanza de Cristo de que las ganancias del mundo son las celestiales. También dijo:

“Quien ha recibido del mundo, nada tiene que recibir en el cielo”.

Pero aclaremos: no quiere decir que las cosas mundanas sean necesariamente antagónicas a las espirituales.

No busquemos refugio en estos consuelos, como pretexto, para justificar nuestros fracasos y fracasos en las relaciones humanas.

Mucha gente no progresa por fracasos personales y no porque los demás sean malos e ingratos.

Hemos observado que muchas personas que malinterpretan las Enseñanzas Rosacruces no son profesionales concienzudos ni fraternos.

Viven mal, tienen experiencias desagradables con los demás y no llegan a darse cuenta de sus defectos, que son la causa del fracaso.

Por eso se insiste: la única fuente de iluminación es nuestro Ego.

O renunciamos humildemente a nuestra Personalidad y buscamos la guía del “Yo Superior” y su ayuda, proponiéndonos servirle fielmente, o seguimos marcando el tiempo y respondiendo con más fuerza a la oportunidad que se nos brinda, a través de una Escuela de desarrollo Espiritual, como es la Fraternidad Rosacruz.

Estas líneas pretenden que cada uno se ilumine y se identifique como Espíritu, como “Yo Superior”, como Espíritu Virgen de la Oleada de Vida Humana manifestada, como Ego.

En esta medida se establece la verdadera Fraternidad, fundada sobre la Luz, sobre el Alma ; en esta medida, todos pueden contribuir mejor a sí mismos, a su familia, a su entorno ya la sociedad.

En la medida en que cada uno sirve mejor a Cristo , en esa medida, finalmente, es que cada uno califica para constituirse en ciudadano legítimo de la futura Fraternidad Universal.

En Amoroso Servicio

El Centro de Estudios de la Sabiduría Occidental Mexico