EL CANTICO

DE LA

NAVIDAD COSMICA



CENTRO DE ESTUDIOS

DE LA SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO

EL CÁNTICO DE LA NATIVIDAD CÓSMICA


La Iniciación Terrestre, mediante la que el hombre aprende el supremo Rito de la Purificación o de la conquista de la materia por el espíritu, constituye una parte del ceremonial místico de la estación del Solsticio de Invierno.

Para el Iniciado, la Navidad significa la victoria sobre el último enemigo, la muerte, y el nacimiento en la gloria de la vida inmortal.

Este proceso de espiritualización se obtiene en gran parte mediante el sonido.

Cristo mismo, mediante Su poderosa entonación, da la nota-clave de la Gran Obra.

Esta entonación corresponde al Verbo del Evangelio de San Juan, mediante el cual, todas las cosas fueron hechas.

En otras palabras, fue el tono musical inicial, entonado por el gran Espíritu del Sol, Cristo, el que construyó todos los mundos del sistema solar, al cual este Planeta Tierra pertenece.

Por tanto, Él es, verdaderamente, el Señor y Salvador de esta Tierra y ante el cual todas las rodillas deben doblarse.

Su nota clave fue la que modeló nuestro esquema planetario; consecuentemente, nuestra vida evolucionante está armonizada con Su Ser, en el sentido más profundo.

Literalmente, en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

Las cuatro Sagradas Estaciones acentúan este sonido planetario.

Los tonos del equinoccio de primavera y del solsticio de verano son espiradores (centrífugos) en su acción, es decir, radiantes y constructores, cualitativamente.

Los tonos del equinoccio de otoño y del solsticio de invierno son inspiradores (centrípetos), o sea, sustentadores y desarrolladores.

Es desde el corazón de la Tierra desde donde la nota-clave de Cristo emana la sagrada época del Solsticio de Invierno.

La poderosa entonación del Verbo, resonando cósmicamente en esta época, eleva y armoniza cada átomo del planeta y va acompañada por tal estallido de luz que todo el mundo queda envuelto por una radiación divina como no la hay, ni sobre la tierra ni sobre el mar, en todo el año.

Huestes multitudinarias de seres celestiales se unen con las resplandecientes legiones de ángeles y arcángeles en este mayestático coro, a nuestro Señor, hasta que cada cosa animada, cada árbol del bosque y cada diminuta planta en crecimiento se mece e inclina con este elevado éxtasis de música y luz.

Abundan numerosas y deliciosas leyendas relativas a la influencia de las fuerzas espirituales sobre el reino animal durante este período extremadamente benigno.

Todas esas leyendas tienen una base real, dado que los animales son extremadamente sensibles a las actividades de los planos internos.

A lo largo de las edades, ha sido durante el solsticio de invierno cuando las puertas del Templo se han abierto y aquéllos que aspiraban a armonizarse con la Gran Luz del Mundo, han penetrado en él.

La exigencia esencial para esta admisión es el concentrar la conciencia tan completamente en la vida, que no pueda haber ninguna reacción negativa, y armonizar de tal modo cada átomo del cuerpo con el ritmo del sonido de Cristo, que el Espíritu responda sólo a lo elevado, lo hermoso y lo verdadero.

Cuando el neófito victorioso es absorbido, más y más, en la Luz Eterna, comienza a discernir algo de las palabras del cántico planetario y escucha el mantra musical supremo al que está armonizado el planeta Tierra.

Este cántico ha sido traducido para los oídos humanos en las palabras: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".

Pero así como las actividades espirituales del hombre son mayores mientras su cuerpo duerme, así también, por la ley de la analogía, podemos entender que los fuegos espirituales en la tierra son más brillantes en esta época del año; esa es ahora la mejor oportunidad para el crecimiento del alma, para la investigación y el estudio de los misterios más profundos de la vida.

Y, por lo tanto, nos corresponde aprovechar la oportunidad en el ala para que podamos usar este tiempo presente de la mejor manera; sin embargo, sin prisa, sin preocupaciones, pero con paciencia y oración, sabiendo que, entre todas las cosas que cambian en el mundo, esta gran ola de luz espiritual estará con nosotros en la temporada de invierno durante las edades venideras.

Se volverá cada vez más brillante a medida que la tierra y nosotros mismos evolucionemos hacia grados más altos de espiritualidad.

Ahora estamos haciendo el trabajo pionero de difundir las enseñanzas rosacruces que ayudarán a iluminar el mundo durante los siglos inmediatamente posteriores a nuestro tiempo presente.

Hay una ley que dice que "solo puedes recibir lo que das".

Ahora, esta temporada del año, es el momento más propicio para dar y recibir, así que asegurémonos de dejar que nuestra luz brille sobre el gran árbol de Navidad cósmico, para que sea visto por los hombres y para que se sientan atraídos por él. las verdades que sabemos que son de vital importancia en el desarrollo de nuestros semejantes.

Durante la época de Navidad, este cántico supremo es transportado por innumerables huestes a los espacios estelares, donde su coro triunfante es reforzado por las voces de los pertenecientes a la oleada de vida humana que han alcanzado ya tan exaltado nivel de conciencia.

El último enemigo a vencer es la muerte.

Ésta ha sido siempre una enseñanza del Templo y es la meta de la más elevada búsqueda del hombre en la Iniciación del Solsticio de Invierno.

Desde la aureola de Su trascendental gloria, el Maestro, que es el modelo de nuestra vida divina, se inclina sobre nosotros en esta época sagrada y nos atrae hacia ese sendero iluminado, mientras toda la tierra resuena con el eco de la música de Sus palabras, que nosotros oiremos cuando hayamos hecho propio ese elevado objetivo:

"Bien hecho, buen y fiel servidor... entra en el gozo del Señor".


En Amoroso Servicio


El Centro de Estudios de la Sabiduría Occidental Mexico