VIVIENDO LAS ENSEÑANZAS

EXPLICACION DE LA ORACION ROSACRUZ

CENTRO DE ESTUDIOS DE LA SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO

VIVIENDO LAS ENSEÑANZAS

Tarde o temprano llega el momento en que todos nosotros sentimos el deseo de investigar el misterio de la vida. El Yo Superior ya está en condiciones de recibir más iluminación y no por casualidad nos pusimos en contacto con las Enseñanzas Rosacruces, que nos dan la luz necesaria para persistir en nuestros esfuerzos de lograr la comunión espiritual.

Pero, es gracias a nuestros esfuerzos como nos ponemos en disposición de lograr metas más elevadas, y todo depende de nuestra fuerza de voluntad y devoción a nuestros ideales.

Se nos enseña cómo retornamos a la Tierra una y otra vez hasta que aprendamos las lecciones necesarias para nuestro progreso, pero se nos muestra también el camino directo si honestamente buscamos nuestra liberación y nuestra unión con el Yo Superior.

Entrenando y purificando nuestro cuerpo físico de tal forma que responda automáticamente a las directivas del recto obrar ya es un paso, sin embargo, ello sólo no nos llevará a las puertas de la perfección.

Simultáneamente, debemos refinar y sensibilizar nuestro cuerpo de deseos hasta que desarrolle la capacidad de responder a altas vibraciones y también a la mente, a través de nuestros diarios ejercicios espirituales.

Como estudiantes Rosacruces que estudian la constitución del hombre, la Ley de Consecuencia, evolución del hombre, Astrología y Biblia, nos deleitamos en ver nuestra mente satisfecha con explicaciones lógicas, y a pesar del consejo de Max Heindel tendemos a considerar al “Concepto Rosacruz del Cosmos” como la última palabra sobre el asunto.

Y, lo que es peor, estamos olvidando el elemento principal del místico: la devoción, que como nuestra guía nos lo expresa en una de sus cartas: “Debería estar halagado por la admiración que ha despertado el “Cosmos” en todo el mundo, sin embargo, empiezo a temer que la verdadera meta de nuestros Hermanos Mayores se pierda en concepciones intelectuales.

Muchos estudiantes han escrito diciendo que en él han encontrado lo que por años habían estado buscando, pero pocos están dispuestos a trascender la esfera del conocimiento y seguir el camino de la devoción, pues seremos sólo símbolos que retiñen si no tenemos amor que usemos en ayuda de todas las demás criaturas”.

Si estudiamos filosofía oculta dando preferencia a la mente y colocando al corazón en segundo lugar no alcanzaremos la armonía necesaria para la realización de nuestros altos ideales espirituales.

La mente y el corazón deben funcionar unidos para obtener resultados satisfactorios.

Por ejemplo, en una de las páginas de los escritos de Max Heindel encontramos la palabra “Amor” 30 veces, pero ¿Cuán a menudo hablamos de Amor al referirnos a nuestras enseñanzas?

¿Vivimos el Amor del que se habla?

Analicemos la “Oración Rosacruz, que expresa de una manera práctica los ideales hacia los cuales deberíamos dirigirnos intensamente:

“No pedimos más Luz, Oh Dios, sino ojos para ver la que ya existe”. Aquí pedimos a Dios que nos muestre nuestros desafíos para poder vencerlos. Nadie puede recibir más luz hasta que no use la que ya posee. De la misma manera, pedimos que podamos reconocer las lecciones que son colocadas en nuestras vidas, no viendo nada como “malo” o “feo”, sino ver la Luz y al mismo Padre Celestial presente en todas las cosas.

“Ni cantos más dulces, sino oídos para oír las melodías actuales”. Escuchar a las melodías de la Naturaleza, el silencio de Dios. “Haz silencio y entiende que soy Dios” Debemos escuchar la voz interior no sólo la exterior. Oigamos las presentes melodías de aquellas listas a escuchar las maravillosas enseñanzas.

“No más fuerza sino el modo de utilizar la fuerza que ya poseemos”. Usemos nuestro poder en la forma más benéfica en torno a nuestras aspiraciones espirituales, para “mantener encendida la llama del verdadero compañerismo espiritual”. El poder es una combinación de energía y fuerza usadas para hacer algo. Hagamos algo positivo… con amor.

“No más amor, sino habilidad para convertir el ceño en sonrisa”. No amemos solo en palabras, sino de hecho y en verdad. Amor no es hablar, sino hacer, cumplir con actos de amor y ayuda voluntaria a aquél que así lo necesita. Apoyemos a los que desean liberarse de las ansiedades para que puedan desarrollar sus poderes internos y estimulemos solo con palabras de aliento.

“No más gozo, sino el poder de apreciar su radiante presencia que nos circunda, para compartir con otros lo que ya tenemos de valor y alegría”. Compartamos nuestro conocimiento.

A medida que nos hacemos seres más conscientes espiritualmente, debemos concebir nuestras experiencias de forma diferente, y somos capaces de autoevaluarnos. Compartamos nuestra sabiduría llevando luz donde hay oscuridad.

“No os pedimos más dádivas, amado Dios, sino solo sentido para hacer un mejor uso de los dones preciosos que hemos recibido de vos”. Desarrollemos la capacidad de ver las incontables bendiciones que se manifiesta en nuestras vidas. La vida es un don, a pesar de todos los desafíos. Hay una historia de un nombre que luchaba y gemía por sus problemas a los cuales llevaba como un paquete muy pesado sobre sus hombros. Vino un Ángel y colocó dicha carga a la par de muchas otras y dio al hombre a elegir, el cual tomó la que era aparentemente más liviana.

Abriéndola, resultó ser la misma que la que sostenía antes. Esta vez la tomó con alegría y dando gracias.

“Haz que dominemos todos los temores, que conozcamos todas las alegrías, que seamos los buenos amigos que deseamos ser. Danos medios para enseñar la Verdad que conocemos”. Cuando conocemos la Verdad nos libramos de todo miedo. No dejemos que nuestros temores interfieran con nuestro modo de vida, haciéndonos ineficientes.

Las verdades son para ser dichas con actos y pensamientos y no sólo palabras. Es hablar por Dios y hacia Dios en cada momento de nuestras vidas.

“Que sea puro nuestro amor, buscando sólo lo puro y lo bueno, que podamos elevar poderosamente a todas las almas, para que vivan en armonía y en la luz de una perfecta libertad”. No debemos estar satisfechos con las reflexiones e ideas ajenas. Somos libres artífices de nuestro destino y podemos crear lo que deseemos para el futuro. Si creamos algo sólido y bueno, debemos comenzar en el mundo celeste, nuestro verdadero hogar.

Miremos más allá de las cosas terrenas, y veremos a la mismísima Creación en su proceso de formación. Mientras amemos lo que es puro, nuestras almas estarán en armonía con la verdadera Luz. Nuestro desarrollo espiritual está determinado por cómo vivamos las enseñanzas. Actos son más elocuentes que palabras.

Max Heindel aclara:

“El desarrollo espiritual no depende de las cartas que usted reciba, ni en ser Probacionista, sino en la Vida que usted viva”. Nuestra vida reza por nosotros, la práctica es más convincente que las palabras. Una vez que seamos capaces de orar con nuestras vidas, recién podremos hablar con autoridad, pero no antes.