TIEMPO

DE

LIBERACION


CENTRO DE ESTUDIOS

DE LA

SABIDURIA OCCIDENTAL MEXICO

TIEMPO DE LIBERACIÓN

Reimpreso de Rayos de 1952



La sagrada estación de la Pascua es para todo cristiano un tiempo de especial observancia devocional. Para un miembro de una iglesia ortodoxa estos momentos tienes un significado amplio y relevante, simbolizando un tiempo en la vida del Gran Maestro Cristo Jesús.


El fue crucificado, resucitado y ascendido en los planos celestiales: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”… “El no está aquí, resucitó” y…”Mientras los bendecía, fue quitado de ellos y ascendió al cielo”. (Lucas 23:46; y 24: 5; 51).


La Resurrección y Ascensión del fundador de la religión Cristiana constituyen una promesa vibrante, promesa de vida eterna para la humanidad, la cual aún considerada sólo desde un punto de vista externo debe infundir una significación más rica dentro de las actividades de cualquiera que lo acepta.


Para el estudiante de Cristianismo esotérico existe una razón y un significado extra que se suman, en relación al tiempo pascual, porque él ha aprendido acerca de la importancia interna del Supremo Sacrificio así como de su significado manifiesto.


Para él esto es también un gran evento cósmico, una festividad solar mayor: un tiempo cuando el Sol de nuestro sistema solar comienza a remontar los cielos del Norte.


Esto marca un punto turnante en la vida del Espíritu Cristo, un tiempo en el cual el Espíritu Planetario interno, habitante de la Tierra, un Rayo del Cristo Cósmico (Segundo Aspecto de la Deidad), se libera de sus vestiduras físicas en-casillantes –nuestra tierra- y asciende dentro de los mundos superiores para un rejuvenecimiento de su vehículo de Espíritu de Vida.


De este modo retorna en el otoño a fin de revivificar la Tierra y los reinos, compenetrándolos y envolviéndolos.


De acuerdo a la Ley de analogía como está ejemplificada en la primigenia máxima antigua que dice: “Como es arriba, es abajo”, el ser humano el microcosmos, “Entra y actúa en sus vehículos durante el día, vive y trabaja en ellos, y a la noche es un Espíritu libre de las limitaciones y ataduras del cuerpo denso”.


Sin esta revivificación periódica de su cuerpo el hombre sufrirá y, eventualmente, perecería. Entonces, también sufriría y perecería todo sobre la Tierra si careciera de la anual infusión de Vida Divina y Amor traídos por el Cristo.


Debido a que el hombre está conformado de acuerdo al patrón divino, es imagen espiritual de su Creador y contiene dentro de sí mismo en estado latente, potencial, todos los poderes de Dios. De este modo es como se explica en las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental que el Espíritu individual es triple en sus envolturas: Espíritu Divino, Espíritu de Vida y Espíritu Humano.


Estos están correlacionados respectivamente a los Principios de Voluntad, Sabiduría y Actividad (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Así el aspecto Espíritu de Vida del hombre está correlacionado al Principio Amor –Sabiduría (Cristo) de su creador, y es por lo tanto el verdadero principio crístico en el hombre.


Este es El Cristo Intimo, y su contraparte es el cuerpo vital. Para envolver y conformar este Principio Crístico, es particular tarea del mundo Occidental plasmar el Cristo Intimo para que pueda brillar a través de las tinieblas materiales del presente tiempo.


El Espíritu de Vida ha grabado indeleblemente sobre él el registro de todas las facultades adquiridas y el conocimiento ganado por el triple Espíritu en vidas previas.


Este registro, la memoria supra-consiente, se manifiesta como conciencia, carácter y consejero, algunas veces compeliendo a una acción aún contraria a la razón y deseo.


Algunas veces El Mensaje se imprime directamente sobre el éter reflector del cuerpo vital, siendo transportado por la sangre al corazón, manifestado entonces al cerebro por medio del nervio neumogástrico.


Este es el impulso intuicional, el cual trae dentro de la “vestidura de decadencia” humana el elevado poder vibratorio del Mundo del Espíritu de Vida, urgiendo a la personalidad a obedecer la ley del amor, la que es el camino de Liberación.


¿Es posible cultivar esta omnisapiente guía interna, si circunstancialmente no la tenemos ya en un grado usable? Sí, decididamente sí. De hecho, como se indicó previamente, plasmar la facultad intuitiva es la particular tarea del Mundo Occidental en la presente época, y dicha facultad debe reemplazar a la razón como guía y tribunal superior del hombre.


El método está delineado en el sermón del Monte, y descrito científicamente en las enseñanzas esotéricas.


El cuerpo vital del hombre, la contraparte del Espíritu de Vida, está compuesto de cuatro éteres. Los dos superiores, los éteres luminoso y reflector, son construidos de nuevo cada vida, y son atraídos al yo individual por medio del servicio altruista a los demás.


Por medio de la oración, concentración y pureza de pensamiento purificamos el cuerpo de deseos y sensibilizamos el cuerpo vital, y a medida que amamos y servimos a nuestro prójimo atraemos a nosotros los dos éteres superiores, el cuerpo alma, el cual es el vínculo entre el Espíritu de Vida y el corazón.


A medida que el Cuerpo Alma es más amplio y luminoso, más poderosa es su manifestación como guía superior intuitiva.


De modo que por medio de la consecuente y fiel imitación de Jesucristo desarrollamos la voz interna, nos revestimos del Manto Nupcial –el vehículo del futuro- y realizamos la liberación en el más genuino y excelso sentido de la palabra.


Trascrito de Artículos de RAYOS de la Rosa Cruz

De Abril de 1983