HOMBRE

CONOCETE A TI MISMO



CENTRO DE ESTUDIOS

DE LA SABIDURIA

OCCIDENTAL MEXICO

LECCIÓN DE FILOSOFÍA

HOMBRE CONÓCETE A TI MISMO

LA FRATERNIDAD ROSACRUZ Departamento ESOTÉRICO

Mayo-JUNIO 1994

Sobre la puerta de uno de los antiguos templos estaban las siguientes palabras:

“HOMBRE: CONOCETE A TI MISMO”.

La clave para el enderezamiento de las presentes condiciones inarmónicas de nuestra tierra está en esas cinco (5) palabras.

Si el hombre hubiese comprendido su propio poder, su poder dado por Dios, nunca habría llevado al mundo a través de la inseguridad, sea miedo a la muerte, la pobreza, la enfermedad, al fracaso, a la guerra atómica, para mencionar sólo unos pocos, y la humanidad está, o inculpando estas cosas a la ira de un Dios vengativo, u orando a Dios para que altere las condiciones, sin tener en cuenta la responsabilidad de la humanidad tiene en crear esas mismas condiciones.

Muchos están tratando de olvidar sus problemas y ahogar su miedo con prácticas sensuales, o escapar a través de drogas y el alcohol, simplemente difiriendo el día de la comprensión espiritual y haciendo a un lado la VERDAD.

Pero la verdad nunca está quieta: la verdad ES, y nadie puede evitar el movimiento hacia delante de esta sutil, aunque poderosa fuerza, que es el principio de Dios que obra en la vida de toda la naturaleza especialmente en el Hombre.

Como dice nuestro Concepto del Cosmos en el capítulo llamado “Constitución de la Tierra”: parte del Estrato Reflector Número 7, afirma:

“En él todas las fuerzas que no son conocidas como “Leyes de la Naturaleza” existe en forma de fuerzas morales, o más bien inmorales.

En el principio de la carrera consciente del hombre, eran mucho peores que el presente.

Pero parece que ha medida que la humanidad progresa en moral, estas fuerzas mejoran correspondientemente; también que cualquier traspié en lo moral tiene una tendencia a desatar estas fuerzas naturales, y las induce a crear estragos sobre la tierra, mientras que la lucha por más elevados ideales las hace menos enemigas del hombre”.

“Así, las fuerzas de este extracto son en cualquier tiempo, un reflejo exacto del existente estado moral de la humanidad.

Desde el punto de vista oculto, la “mano de Dios” que castiga a Sodoma y Gomorra no es una necia superstición, porque tan seguramente como hay una responsabilidad individual ante la Ley de Consecuencia que lleva a cada persona los justos resultados de sus acciones, sea para bien o para mal, así también existe la responsabilidad comunal y nacional que trae sobre grupos de hombres los correspondientes resultados por sus actos colectivos.

Las fuerzas de la Naturaleza son los agentes generales de tal justicia retributiva, causando inundaciones, o terremotos, o la benéfica formación de petróleo, o carbón de piedra para varios. grupos, de acuerdo con sus méritos.

Lo que debemos entender como hijos de Dios es que en el gran universo de Dios todo está trabajando hacia un fin particular, no hay un átomo que se pierda y cada átomo tiene una misión especial que cumplir, y cada partícula de lodo tiene su trabajo especial.

Cada diminuto insecto tiene su trabajo que hacer en su esfuerzo de crecimiento y desarrollo. Si, aun las cosas más humildes e insignificantes, y las que el hombre clasifica como bajas y malas, aun estas tienen su recompensa en particular estado y lugar de trabajo de la vida evolucionante.

Toda la vida de Dios está expresando crecimiento y desarrollo de uno u otro tipo.

La materia física debe trabajar por su crecimiento a través de esfuerzos físicos; el hombre y los seres superiores que han llegado a un particular estado de crecimiento, deben hacer esfuerzos por el desarrollo espiritual.

El hombre, que se ha abierto camino a través de los reinos inferiores, fue primeramente el ser etérico y espiritual enviado de Dios para hacerse semejante al Padre celestial.

Este gran pensamiento de Dios se ha abierto camino a través del mismo principio de Vida que estaba consigo en el principio, a través de este impulso de Dios que penetra todo en este universo, el impulso a crecer y volverse perfecto.

El mineral, la planta, el animal y el hombre, así como todos los seres y principios superiores, están siempre urgiendo, forzando sus principios de vida para responder a este impulso de crecer y de progresar.

No hay desperdicio.

NADA SE PIERDE NUNCA, aun cuando pueda convertirse en alguna forma inferior que usa ese aparente desperdicio para su crecimiento.

Podemos también decir que no existe la muerte de ninguna Oleada de Vida.

Lo que aparece como muerte es usado de nuevo por otra Oleada de Vida para su crecimiento y su alimento.

Lo que el hombre llama putrefacción no es sino un esfuerzo de desintegración que alimenta a otra Oleada de Vida.

Lo que aparece como desperdicio y lo que el hombre descarta, lo que él cree que es inútil, se convierte en la vida del hombre.

En aquello que él ha creído que es sólo materia descompuesta, la fraternidad médica ha encontrado una substancia muy valiosa que puede ser usada `para salvar vidas de los hombres y animales.

Todas las manifestaciones en el cuerpo físico son una demostración del trabajo hacia la perfección del hombre espiritual.

El Espíritu Virginal está siempre trabajando con sus vehículos y perfeccionándolos, siempre construyéndolos más perfectos, más etéreos, siempre un poco más elevados y mejores.

No hay parada de lo que es la VOLUNTAD perfeccionada, UNA PARTE DE DIOS.

En todas las religiones, todas las filosofías, encontramos este mismo principio expresado de la naturaleza.

Siempre encontramos ese impulso, esa divina chispa interna, impulsando y alentando. La gran luz que está dentro del cuerpo humano está ardiendo y aumentando su brillantez y fuerza en sus esfuerzos por salir a través de los velos que oscurecen la luz.

Shakespeare dice en OTELLO: “está en nosotros que seamos así y así.

Nuestros cuerpos son los jardines, para los cuales NUESTRAS VOLUNTADES SON LOS JARDINEROS, de modo que, si plantamos ortigas, o sembramos lechuga, ponemos hisopo y escardamos el tomillo, lo hacemos estéril por pereza o abonamos con industria, el poder y la corregible autoridad de ello está en NUESTRAS VOLUNTADES”.

El hombre, por lo tanto, no puede evadir su responsabilidad; ya no puede negar que sus responsabilidades espirituales estén por siempre dándole en la cara.

En el pasado ha evadido estas responsabilidades, y al hacerlo así ha traído sobre sí mismo y sobre sus hermanos el consecuente dolor y sufrimiento.

Pero el tiempo está ahora cercano cuando el hombre está llegando a la edad de la razón y ya no puede detenerse ni culpar por su sufrimiento y sus fracasos a Dios, a sus padres, a sus talentos, al país o al destino.

Max Heindel nos dice en el Concepto Del Cosmos (Evolución sobre la Tierra), que los Señores de Mercurio algún día gobernarán al hombre y le llevarán a un estado de autodominio.

“En la medida en que un hombre se ha dominado a sí mismo, y sólo en esa medida, está calificado para gobernar a los demás.

Si los presentes gobernantes de las masas pudieran gobernarse a sí mismos, tendríamos otra vez el Milenio o la Edad de Oro”.

SÓLO EN SU INTERIOR ENCONTRARÁ EL HOMBRE LA LUZ que ha sido por tanto tiempo oscurecida, sólo mediante el recto vivir y el deseo de vivir espiritualmente, para ayudar a la humanidad en esta crisis.

Si todos los hombres pudiesen comprender que todos somos de un solo Padre, sin consideración de raza, credo o color; si todos los hombres pudiésemos unirnos conscientemente y presentar un frente indiviso contra las fuerzas del mal, ¡cuán grande sería el progreso de la familia humana!

¿En los venideros cambios mundiales, qué ventaja tomará el hombre de sus nuevas oportunidades?

¿Saldrá de sus gastados, convencionales, hábitos y pensamientos, como la mariposa se desprende del capullo?

¿Se atreverá a intentar escalar las escarpadas alturas que abren ante él las maravillosas nuevas vistas y poderes y dará expresión a sus recién adquiridos ideales que verdaderamente cumplirá las palabras del Cristo:

“Yo he venido para que tengáis vida y la tengáis abundantemente”?

esa vida está verdaderamente trabajando en toda cosa, desde el átomo hasta el hombre, la más elevada inteligencia en el plano terrestre.

Y cada sutil gradación de vida está recibiendo VIDA más abundantemente mediante el sacrificio de Cristo.

La crisis del tiempo actual está basada en el hecho de que el materialismo está dominando nuestro mundo, pero la razón para este dominio es que el mundo científico está negando a Dios, a Cristo y a la religión.

La MENTE de los científicos, que es el puente entre el espíritu y la materia, está cerrada, e interrumpe para todos sus vehículos inferiores la maravillosa fuerza espiritual e influencia del Rayo de Cristo y el Poder de Dios tras de él.


Consecuentemente, estamos educando a una generación de jóvenes ateos que pagarán en una futura incorporación por la baja incredulidad sembrada en sus mentes en las así llamadas universidades ilustradas.

Este factor constituye un grave deterioro de nuestro presente progreso evolucionario.

Es cierto que algunas de nuestras más grande mentes científicas han reconocido los hechos espirituales, pero todavía no tienen el apoyo total de sus colegas, y estos últimos han llevado al mundo una impiedad que es una característica de la mayoría de los “ismos” y desorden del mundo de hoy.

La religión no es superstición.

Es una realidad que afecta todo hecho de la naturaleza y todo momento de tiempo.

No está limitada a este mundo.

Si no trabajamos con las cosas superiores aquí, cuando proseguimos a los mundos celestes después de la muerte, no seremos atraídos a las esferas donde es dada instrucción concerniente a ellas.

Si usted es un científico de mente espiritual en este mundo, entonces, cuando usted llegue al cielo será instruido en el taller de las Jerarquías creadoras.

No hay rama de la ciencia que no sea enseñada en el cielo , pero sólo aquellos científicos que han aprendido a pensar espiritualmente pueden calificarse para la instrucción que se da allí, y por eso es por lo que es importante enseñar a nuestros jóvenes el lado espiritual de la ciencia, de modo que puedan merecer el derecho a ser enseñados por instructores angélicos y por los superhombres de nuestra propia humanidad, tales como los Hermanos de la Rosa Cruz y luego llevar este conocimiento consigo al regresar a la tierra cuando renazcan.

Durante los meses venideros releamos la sección del Concepto del Cosmos sobre “La Orden de los Rosacruces, imprimiendo cada vez más profundamente nuestras en mentes” la necesidad de ayudar a diseminar la enseñanza:

“Tal estado no puede continuar."

La reacción debe imponerse. Si no lo hace, la anarquía hará pedazos al Cosmos.

Para impedir una calamidad, la RELIGIÓN, la CIENCIA y el ARTE deben reunirse en una más elevada expresión de lo Bueno, lo Verdadero y lo Bello, que la obtenida antes de la separación”.